Games Drugs

Muchos argumentan que los videojuegos son como una droga, pero no muchos hablan sobre ellos conteniendo estas sustancias. Este es el caso que vivió Julian Turner, un coleccionista de juegos retro que descubrió que sus nuevas adquisiciones trajeron algo más que una buena historia.

Turner suele visitar mercados populares de pulga para luego reportar sus hallazgos en videos a través de su cuenta de Youtube; pero las buenas nuevas trajeron consigo una carga sospechosa, tras abrir los cartuchos, éstos estaban llenos de unas pequeñas bolsas con estupefacientes.

Los cartuchos pertenecían a dos clásicos de la consola NES de 1984: ‘Golf’ y ‘Rollergames’. Las sospechas comenzaron cuando Julian descubrió que los juegos eran versiones PAL (Europa y Australia), las cuales no son muy común en el estado Georgia.

Otro indicio quedó en evidencia con el hecho que los juegos eran casi un 50 por ciento más pesados que otros para la misma consola.

Tras armar el rompecabezas de dudas, Turner puso manos en acción para desentrañar el misterio, por lo que decidió desarmar los cartuchos, descubriendo en secuencia las drogas. Posteriormente, procedió a llamar a las autoridades policiales para que se analizaran las evidencias.

China utiliza gafas de Realidad Virtual para medir el nivel de adicción a las drogas

Como es usual, el coleccionista grabó los sucesos en el siguiente video:

Aún se desconoce el origen exacto de los juegos y si pudieron haberse utilizado como vehículos de contrabando, y más siendo copias provenientes de otro continente. De momento, las investigaciones seguirán en curso.

Cabe destacar que esta no es la primera vez que se realiza este tipo de descubrimiento. Mientras Turner realizaba investigaciones de precedentes, descubrió que hace ya un tiempo otro joven adquirió una copia del juego ‘Golf’ de 1985 que contenía, nada más y nada menos, 5.000 dólares en efectivo.

Los descubrimientos de Turner lo llevarán a realizar más investigaciones sobre estos curiosos sucesos que, bien cabe decir, no son únicos y nos llevan a pensar que no todo objeto de diversión puede ser de fiar.

Más en TekCrispy