La idea de que las mujeres y los hombres pueden ser tratados como objetos, en función de sus atributos sexuales, ha atraído cada vez más la atención del público en general, especialmente debido a las importantes implicaciones a nivel social; este fenómeno se ha definido como objetivación sexual: una condición en la que las partes sexuales o funciones sexuales del individuo se separan de la persona, reduciéndolas al estado de meros instrumentos.

En las últimas décadas, la comunidad científica ha comenzado a investigar los mecanismos cognitivos y las consecuencias asociadas con dicho fenómeno. Se ha observado que cuando una persona (especialmente mujeres) ha sido objetivada sexualmente, es probable que se perciba como privada de su mente, estado moral y entidad, que son características fundamentales que distinguen a los humanos de los animales y las cosas inertes.

En un contexto en el que las mujeres u hombres sexualmente objetivados se procesan visualmente de la misma manera que un objeto, un equipo de investigadores de la Universidad de Viena y científicos de la Universidad de Trieste y SISSA, han explorado las condiciones bajo las cuales persiste este fenómeno.

Nuestro cerebro establece dos procesos muy importantes que rigen diferentes habilidades: los procesos cognitivos de alto nivel o superiores, que ejercen actividades mentales voluntarias con conciencia controlada; y los procesos cognitivos bajo nivel o inferiores, que se producen de manera automatizada con un nivel de conciencia más bajo.

Curiosamente, no sólo los procesos cognitivos de alto nivel, como la empatía, parecen estar modulados por la sexualización percibida del objetivo, sino también por procesos cognitivos de bajo nivel, como el reconocimiento perceptivo.

Para el estudio, los investigadores utilizaron una conocida tarea de coincidencia visual, a fin de  detectar la ocurrencia del efecto de inversión en diferentes categorías de estímulo: concretamente en objetivos sexualizados y no sexualizados, y objetos de control reales (maniquíes y casas).

Al variar las propiedades visuales de bajo nivel de los estímulos, los investigadores exploraron si este efecto es impulsado por las diferencias en la asimetría del estímulo.

Los autores observaron que la presencia o ausencia del efecto de inversión, previamente asociado con el procesamiento de mujeres sexualizadas, está fuertemente influenciado por varios factores, tales como el nivel de sexualización del objetivo, la simetría de los estímulos y la estrategia de exploración visual adoptada por los participantes.

En particular, los investigadores observaron que el estilo de procesamiento analítico no está vinculado a la clasificación semántica “objeto contra persona” sino que se aplica a la percepción de objetivos sexualizados. Esto sugiere que referirse a las mujeres (u hombres) “sexualizadas” es una expresión más precisa que las mujeres u hombres “objetivados”.

Referencia: Understanding the mechanisms behind the sexualized-body inversion hypothesis: The role of asymmetry and attention biases. Plos One, 2018. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0193944

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