A primera vista, la imagen se ve como un remolino de colores, pero al fijar la mirada el tiempo suficiente, sucederá algo muy extraño. Después de unos segundos de mirar una parte específica de la imagen, todos los colores comenzarán a desvanecerse hasta que parezca que nunca hubo ningún color.

Esta ilusión óptica se conoce como el desvanecimiento de Troxler o efecto Troxler y lleva el nombre del médico y filósofo suizo Ignaz Paul Vital Troxler, quien en 1804 descubrió que la fijación rígida de la mirada en algún elemento del campo visual, puede hacer que las imágenes estacionarias circundantes parezcan desaparecer o desaparecer lentamente.

Básicamente, cuando los ojos de una persona se enfocan en un estímulo inmutable durante un período prolongado de tiempo, los detalles en la visión periférica de esa persona comienzan a desvanecerse.

Si esos detalles periféricos son borrosos o de bajo contraste, como los colores pasteles descoloridos y borrosos en la imagen en cuestión, se desvanecen aún más rápido. En otras palabras, al enfocarnos en una parte específica de la imagen, nuestra mente se fija en eso y llena el resto de la imagen con espacio en blanco.

This picture will fade away if you stare at it (may take a minute) from woahdude

El Dr. Derek Arnold,  profesor de psicología de la Universidad de Queensland, explica:

La razón por la que los colores desaparecen es porque el cerebro deja de prestar atención a las escenas visuales que no cambian; el movimiento en el entorno y en nuestros ojos es suficiente para mantener viva una escena. Pero en este caso, con una imagen borrosa y una mirada fija, los colores se desvanecen.

Al observar una ilusión al estilo de Troxler, se acelera la adaptación visual al obligar a mantener la mirada fija en un punto central, lo que le no le ofrece ninguna información nueva para procesar a las células retinianas. A medida que los ojos se adaptan a la imagen, los detalles periféricos invariables se difuminan y adquieren el color del entorno circundante, en este caso, blanco.

Cuando nuestros sentidos se acostumbran a una sensación constante, ocurre lo que se llama adaptación neuronal. Un ejemplo de esto sucede al colocarnos la ropa interior; en ese momento la piel percibe el contacto con la tela, pero al poco tiempo esa sensación se desvanece.

En este caso las neuronas sensoriales se han adaptado efectivamente a la presencia de la tela, y debido a que esa sensación es inmutable y no es amenazante, las neuronas comienzan a ignorar el estímulo al catalogarlo como información no esencial.

Este mismo tipo de enmudecimiento mental le sucede a todos los sentidos durante el día, lo cual es una ventaja. Si no fuera posible ignorar el zumbido constante de la computadora, el propio olor corporal o la nariz que sobresale frente al rostro, no se tendría la capacidad de concentrarse en las cosas importantes.

Referencia: A Study of Troxler’s Effect. Optica Acta: International Journal of Optics, 2010. https://doi.org/10.1080/713826335

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