La situación, que ya tiene visos de ser una de las peores tragedias ecológicas registradas, parece seguir fuera de control; el voraz incendio que consume la Reserva Biológica Indio Maíz, al sur de Nicaragua, sigue su destructivo paso dejando una estela de devastación y desolación que resultan sencillamente inconcebibles.

Esta importante reserva es una formidable zona boscosa que tiene una extensión que supera los 2600 kilómetros cuadrados que incluyen importantes áreas de bosque tropical húmedo, humedales, manglares y esteros. El área protegida es el hábitat natural de una gran cantidad de variedades animales y botánicas, por lo que es considerada como una de las mayores zonas de conservación ecológica en Centroamérica.

Cortesía de Fundación del Río

El incendio tuvo su origen en la comunidad Siempre Viva, un poblado ubicado a unos 3 kilómetros de la ciudad de San Juan de Nicaragua, el martes 3 de abril; desde entonces se ha propagado incontrolablemente devastando más de 3500 hectáreas, aunque los defensores ambientales manifiestan que esta cifra es conservadora y afirman que el fuego ha consumido más de 5.400 hectáreas de la reserva.

Respecto al origen del incendio, tiene poca credibilidad las proposiciones que el fuego tuvo una génesis espontánea, pues los altos niveles de humedad caracterizan el área. Existen otras opiniones que sostienen que el incendio tuvo origen premeditado y que fue provocado por invasores que realizan quemas para “colonizar” el terreno.

Cortesía de Fundación del Río

Vientos de entre 50 y 60 kilómetros por hora, la presencia de un ecosistema de vegetación oleaginosa y una cantidad inusual de árboles caídos remanentes del paso del huracán Otto en el año 2016, se encuentran entre los varios factores han incidido en la voraz propagación del fuego.

Ante esta situación las autoridades gubernamentales han desplegado una serie de medidas para afrontar la situación. En coordinación con la Policía Nacional se creó una zona de seguridad delimitada; más de mil doscientos efectivos militares han sido movilizados al sitio, así como cinco aparatos aéreos y diez lanchas rápidas; se han realizado vuelos de exploración y de traslado de equipos a la zona de operaciones y se han preparado albergues especiales para la atención inmediata de los afectados, entre otras gestiones, explican autoridades del gobierno.

Sin embargo, los grupos ambientalistas señalan que las acciones gubernamentales, además de ser tardías, han sido ineficientes y desfavorables, añadiendo que los voceros oficiales atenúan los efectos del incendio y denuncian que impiden que la prensa y los defensores ambientales accedan al área.

Cortesía del Ejército de Nicaragua

En opinión de los ambientalistas, la magnitud del incendio sobrepasa la capacidad de respuesta de la estructura oficial y que ésta no cuenta ni con los medios, ni la experticia para afrontar la situación, por lo que manifiestan que la única manera de moderar y eventualmente mitigar la acción del fuego, es contando con ayuda internacional.

Al respecto, el gobierno aceptó la ayuda de México, que facilitó un helicóptero cisterna, pero rechazó el apoyo ofrecido por Costa Rica, que incluía un contingente de 40 bomberos especializados en incendios forestales y 10 vehículos.

Cortesía del Ejército de Nicaragua

La vicepresidenta de Nicaragua Rosario Murillo se refirió a la ayuda internacional declarando:

Nuestro Gobierno, ha realizado coordinaciones con Honduras, El Salvador, Panamá, México, la Federación Rusa, las fuerzas aéreas de cada uno de estos países, solicitando apoyo con medios aéreos para el combate contra el incendio. También hemos estado en comunicación con la embajada de los Estados Unidos en Nicaragua, quienes están coordinando la llegada de personal experto en la materia.

Mientras tanto, en medio de señalamientos y medidas que parecen insuficientes para la magnitud del siniestro, el fuego sigue avanzando, consumiendo invalorables espacios de diversidad ecológica en uno de los bosques tropicales más importantes de Centroamérica.

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