Australia Cripto Mineria

La gigante de Oceanía continua sonriéndole al rubro de los criptoactivos. Esta vez, la isla más grande del mundo es noticia debido a que sus autoridades reactivarán una planta eléctrica que funciona con carbón para utilizarla como centro de Blockchain.

IOT Group, importante compañía tecnológica, ha suscrito un acuerdo con Hunter Energy para reactivar dicha planta, que fue clausurada en el año 2014, con el objetivo de convertir al valle de Hunter, localizado al norte de Sidney, en un centro de explotación tecnoológica.

El plan de la alianza incluiría el establecimiento de un centro Blockchain en la planta, ofreciendo un suministro de energía al por mayor con un 20% a partir del próximo año, que permita instalar equipos para la actividad minera.

Sean Neylon, director ejecutivo de IOT Group, afirmó al respecto:

Los procesos de Blockchain emplean bastante poder de cómputo y energía. Las razones por la que los especialistas no se encuentran en Australia es porque los costos del servicio eléctrico son demasiado altos y no resulta ser eficiente. El suministro de energía a un precio de al mayor podría hacer las operaciones de Blockchain atractivas en Australia.

Asimismo, Jim Myatt, ejecutivo de Hunter Energy, expresó que la empresa se encuentra analizando posibilidades de implementar energía solar en sus operaciones. Como un incentivo, los que usen el servicio al mayoreo evitarán los costos de transmisión y mantenimiento de postes y cables al conectarse directamente al generador de corriente. De acuerdo a estimaciones, el centro podría consumir la cantidad de entre 10 y 20 megawatts de electricidad.

Los altos precios actuales del consumo eléctrico representan un obstáculo para la minería de criptomonedas en Australia, pese a que el país ha abierto sus puertas a las criptomonedas y las empresas que desarrollan servicios Blockchain. Es por esa razón que muchas empresas han cambiado sus bases de operaciones a otros lugares con leyes más favorecedoras para ejercer la actividad, principalmente hacia países con largas temporadas invernales, que les permita mantener la temperatura de los equipos en niveles reducidos y óptimos, inviertendo mucho menos dinero en procesos de refrigeración.