Mosquito Zika

Se ha comprobado de manera clara que la exposición prenatal al virus del Zika puede causar un daño devastador en los niños; sin embargo, poco se sabe de las consecuencias que puede tener cuando la infección es contraída poco después del nacimiento del bebé.

Para obtener una idea al respecto, un equipo de investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta, realizó un estudio en macacos rhesus infantiles, los cuales fueron infectados con el virus del Zika cinco semanas después del nacimiento, una edad que equivalente a tres meses en bebés humanos, y descubrieron que a pesar de que los monos eliminaron la infección de su sangre, los animales desarrollaron daño cerebral y problemas de comportamiento.

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Resulta alentador que los monos infectados no desarrollaron los problemas más graves observados en humanos expuestos al Zika prenatalmente, que incluyen deformidades en las extremidades, pérdida de audición y visión, así como microcefalia.

Sin embargo, ciertas áreas cerebrales típicamente responsables de la visión, así como las respuestas emocionales y de comportamiento, no se desarrollaron normalmente en macacos expuestos al Zika, y los animales actuaron de manera extraña en pruebas de comportamiento, en comparación con animales de control no expuestos al patógeno.

El estudio involucró a ocho monos. Dos de los animales sirvieron como controles y no fueron contagiados con el virus; los seis restantes recibieron una inyección única de una cepa de Zika, similar a la que ha circulado en Brasil en los últimos años.

Se sabe que el virus del Zika tiene un efecto devastador en el tejido cerebral en desarrollo cuando infecta a un feto en el útero.

Cuatro de los monos infectados fueron sacrificados en los días y semanas posteriores a la infección, para realizar análisis tisulares e inmunológicos. Los dos monos restantes fueron estudiados hasta que tuvieron un año.

Los investigadores escanearon periódicamente sus cerebros y se les aplicaron pruebas de memoria visual durante los primeros seis meses de vida. Más tarde examinaron las reacciones de los macacos al estrés, al comprobar cómo respondían a la presencia o la mirada de un extraño humano.

La Dra. Ann Chahroudi, del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory y autora principal de la investigación, manifestó: “Las diferencias neurológicas, conductuales y emocionales se mantuvieron meses después de que el virus se eliminara de la sangre de los monos bebés”.

Un elemento positivo observado fue que la memoria de los animales infectados no parecía haber sido afectada; en este sentido, los animales infectados se desempeñaron tan bien como los controles en las pruebas estándar de memoria visual.

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Los autores del estudio indican que investigaciones adicionales con monos podrían mejorar la comprensión de las formas en que la exposición postnatal al Zika afecta el cerebro, así como brindar oportunidades para probar nuevos tratamientos para limitar o prevenir los problemas neurológicos relacionados con el Zika.

Sin embargo, es importante señalar que los resultados de los estudios en animales no siempre se aplican a los humanos.

Referencia: Postnatal Zika virus infection is associated with persistent abnormalities in brain structure, function, and behavior in infant macaques. Science Translational Medicine, 2018. DOI: 10.1126/scitranslmed.aao6975

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