Icarus

La historia está plagada de grandes descubrimientos que fueron obra de la casualidad, y aunque no hay tubos de ensayo para derramar en un observatorio astronómico, el campo de la ciencia espacial no escapa de esa premisa. Recientemente, un incidente de casualidad cósmica ha llevado a los científicos a descubrir la estrella más lejana jamás vista por la humanidad.

El Telescopio Espacial Hubble ha roto otro récord: el famoso observatorio ha encontrado la estrella “ordinaria” más distante, la cual se encuentra ubicada a unos 9 mil millones de años luz de la Tierra.

El agua del núcleo de la Tierra pudo provenir de la nebulosa del Sol

Normalmente, las estrellas a esa distancia suelen ser demasiado débiles para ser identificadas individualmente; sin embargo, una extraña y particular alineación cósmica ha permitido que la lejana estrella sea visible para los astrónomos de la Tierra.

Los astrónomos descubrieron la estrella, llamada formalmente MACS J1149 Lensed Star 1, pero apodada Ícaro, a través de lentes gravitacionales. Este fenómeno, que en términos muy sencillos pudiera describirse como una lupa natural ubicada en el espacio, se refiere a cómo un cúmulo de galaxias masivas u otro objeto que puede curvar la luz de los objetos que están detrás, haciendo que los objetos tenues sean mucho más brillantes desde la perspectiva de la Tierra.

En el caso de Ícaro, la “lupa” natural fue creada por un enorme cúmulo de galaxias llamado MACS J1149 + 2223, que está ubicado a unos 5 mil millones de años luz de la Tierra y se encuentra a medio camino entre nuestro plantea y la galaxia que hospeda la estrella distante. Al combinar la fuerza de esta lente gravitacional con la exquisita resolución y sensibilidad del Hubble, los astrónomos fueron capaces de ver y estudiar a Ícaro.

A la izquierda se muestra la imagen entre la Tierra y la galaxia que hospeda la distante estrella Ícaro. Los paneles de la derecha muestran la vista en 2011, sin Ícaro visible, en comparación con el brillo de la estrella en 2016.

Por lo general, el proceso de lente gravitacional permite a los astrónomos ampliar objetos hasta 50 veces, pero en el caso de Ícaro, las cosas fueron diferentes, y el brillo de la estrella se magnificó unas 2.000 veces.

El descubrimiento de Ícaro a través de lentes gravitacionales ha iniciado una nueva forma para que los astrónomos estudien estrellas individuales en galaxias distantes. Estas observaciones proporcionan una mirada rara y detallada de cómo evolucionan las estrellas, especialmente las estrellas más luminosas.

Además del hecho de que esta estrella está mucho más lejos que cualquier cosa observada por los astrónomos, el descubrimiento también tiene grandes implicaciones para el estudio de la materia oscura, la misteriosa sustancia que constituye la mayor parte de la masa en el universo, pero que los científicos nunca han podido observar directamente.

Así fue como se formó el objeto más brillante del universo

Una de las principales hipótesis que explican la fuente de la materia oscura es que proviene de los agujeros negros primordiales en el universo temprano. Pero las observaciones realizadas por los autores del estudio proporcionan evidencia que contrarresta esta hipótesis. Al observar el cúmulo de galaxias y la estrella de fondo durante varios años, los investigadores no vieron el tipo de fluctuaciones de luz que se espera, vendrían de estos agujeros negros primordiales.

Los astrónomos esperan obtener más información sobre la naturaleza de la materia oscura cuando el Telescopio Espacial James Webb entre en operaciones en el año 2020. Hasta entonces, las observaciones indirectas como esta son lo mejor que podemos esperar.

Referencia: Extreme magnification of an individual star at redshift 1.5 by a galaxy-cluster lens. Nature Astronomy, 2018. doi:10.1038/s41550-018-0430-3

Más en TekCrispy