Crispr

En mayo de 2017, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford y la Universidad de Columbia, publicó un documento1 que concluía que la tecnología de corte y empalme de genes conocida como CRISPR, introdujo un gran número de mutaciones no deseadas e intencionadas. Esta afirmación produjo una reacción casi inmediata por parte de expertos, quienes cuestionaron el controversial estudio.

Dos semanas después, los editores publicaron una nota en la que los lectores son alertados de que las conclusiones del estudio están sujetas a críticas que están siendo consideradas. Transcurrido un mes, una nueva nota fue publicada: una expresión editorial de preocupación. En la nota se manifiesta:

Los editores de Nature Methods están emitiendo una expresión editorial de preocupación con respecto a este documento para alertar a nuestros lectores sobre las preocupaciones sobre la interpretación de los datos.

Hubo tantas críticas que los autores del estudio hicieron un nuevo estudio, volviendo a examinar sus datos.

Ahora, tras los resultados de una nueva investigación2, los autores reconocieron que los datos informados el año pasado, en los que afirmaron haber encontrado un problema grave con la tecnología de edición de genes CRISPR, fueron inconsistentes, y concluyeron que “la edición CRISPR-Cas9 puede editar con precisión el genoma y no puede provocar mutaciones indeseadas fuera del objetivo.”

Aunque los autores pudieron confirmar la cantidad original de variantes observadas en los ratones usando un método de secuenciación diferente, no pudieron reproducir los resultados en otras dos líneas de ratón. Los autores escribieron que los datos sugieren “inconsistencias” con la herencia mendeliana en los ratones.

En su nuevo estudio, los investigadores de Stanford y Columbia sugieren incluir controles parentales de los ratones en experimentos de edición de genes CRISPR. Si bien los autores reconocen que las líneas parentales no disponibles eran una “cuestión clave” del estudio anterior, los padres no estaban disponibles para ninguna de las dos líneas de ratón editadas por CRISPR utilizadas en el nuevo estudio.

Estos resultados están en línea con una refutación3 publicada el año pasado por Editas Medicine, en la que concluyeron que las variaciones genéticas naturales antes del tratamiento con CRISPR, eran la causa probable de las variantes observadas. Además, en un estudio4 realizado por Wellcome Sanger Institute, los investigadores mostraron que CRISPR-Cas9 no producía ediciones inesperadas fuera de objetivo en ratones.

Este nuevo estudio se presenta como un “corrigendum” (corrección), pero vale preguntarse si el documento original debería retractarse. Por ahora, el estudio original permanece publicado sin ninguna indicación de que los autores han anunciado resultados que contradicen al estudio original.

Referencias:

1.- Unexpected mutations after CRISPR–Cas9 editing in vivo. Nature Methods, 2017. doi:10.1038/nmeth.4293

2.- Corrigendum and follow-up: Whole genome sequencing of multiple CRISPR-edited mouse lines suggests no excess mutations. BioRxiv, 2018. https://doi.org/10.1101/154450

3.- The experimental design and data interpretation in ‘Unexpected mutations after CRISPR Cas9 editing in vivo’ by Schaefer et al. are insufficient to support the conclusions drawn by the authors. BioRxiv, 2017. https://doi.org/10.1101/153338

4.- No unexpected CRISPR-Cas9 off-target activity revealed by trio sequencing of gene-edited mice. BioRxiv, 2018. https://doi.org/10.1101/263129

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