Ballena

Hace 50 millones de años, las ballenas eran criaturas terrestres con cuatro patas y un tamaño similar al de un lobo. En el transcurso de los siguientes 12 millones de años, las ballenas terrestres evolucionaron en animales completamente acuáticos, con adaptaciones oceánicas como aletas y colas. En la actualidad, el mar es el hogar de los mamíferos más grandes del planeta.

Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que estos mamíferos oceánicos crecieron a sus tamaños modernos porque el océano les proporcionó un inmenso espacio y la capacidad de flotar, pero un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford, presenta una línea de razonamiento completamente diferente.

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De acuerdo al estudio, el crecimiento de los mamíferos es más limitado en el agua que en la tierra; los mamíferos que son demasiado pequeños luchan por retener el calor en el agua fría, y los que son demasiado grandes luchan por capturar suficientes cantidades de alimentos para vivir.

El investigador Jonathan Payne, profesor de ciencias geológicas de Stanford y coautor del estudio, explica: “Muchos apoyan la premisa que el ambiente acuático brinda mayor libertad a los mamíferos, pero lo que estamos viendo es que en realidad es más restrictivo. No es que el agua te permita ser un gran mamífero, es que tienes que ser un gran mamífero en el agua; no tienes otras opciones”.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores recolectaron datos sobre 3.859 mamíferos vivos y 2.999 muestras fósiles de animales asociados con un estilo de vida acuático.

Analizaron la información sobre las formas del cuerpo y el estilo de vida, a través de una serie de modelos que les permitieron establecer relaciones, lo cual permitió desarrollar estimaciones de los tamaños corporales que tenían los antepasados ​​de las especies actuales y los factores evolutivos que mejor encajan con lo que vemos hoy en día.

Los investigadores encontraron que cuando los animales terrestres se adaptaban a la vida en el agua, rápidamente desarrollaban una masa corporal que promediaba alrededor de 500 kilogramos, lo que parecía haber sido un tamaño óptimo. Aparentemente, esta corpulencia fue favorable para la vida en el agua, pero sólo hasta cierto punto.

De acuerdo con los investigadores, es el aumento de la demanda de calor en el elemento agua, lo que propicia el aumento en el tamaño de estos mamíferos. Cuando un animal es pequeño, pierde mucho calor en el agua, el cual no pueden reemplazar directamente, incluso con un buen suministro de alimentos.

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Por otro lado, el desarrollar grandes masas corporales significó una ventaja para los mamíferos más grandes, ya que son mejores para retener el calor en agua que es más fría que su temperatura corporal. Sin embargo, el requerimiento de energía del cuerpo aumenta a medida que la masa aumenta; este efecto debe ser compensado por el éxito en la alimentación, lo que establece un límite al tamaño que se puede desarrollar.

Los autores del estudio señalan que básicamente, los animales son máquinas que necesitan energía para funcionar. Esta necesidad de energía impone límites estrictos a lo que los animales pueden hacer y lo grandes que pueden llegar a ser.

Referencia: Energetic tradeoffs control the size distribution of aquatic mammals. PNAS, 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1712629115

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