Gusano Cordon

Los péptidos y las proteínas que se obtienen de venenos y toxinas animales son fuentes importantes de compuestos bioactivos. Algunas de estas toxinas llegan al mercado como fármacos y otras encuentran aplicaciones en la biotecnología y la agricultura.

Las serpientes, escorpiones, arañas, ciempiés y caracoles cónicos, son animales productores conocidos de toxinas peptídicas, pero hay otras clases de organismos cuya composición química permanece en gran parte desconocida.

Este contexto fue el fundamento para que un equipo de investigadores internacionales dirigiera su atención a un grupo de gusanos marinos conocidos como nemertinos.

Dentro de la familia de los nemertinos hay un espécimen de especial relevancia para la comunidad científica; se trata del gusano de cordón de bota (Lineus longissimus), uno de los animales más largos del mundo, llegando a medir hasta 55 metros.

Si bien el poco agraciado aspecto de este gusano podría resultar hasta repulsivo, es posible que la toxina que se encuentra en su baba, la cual no es tóxica para los humanos, pero mortal para muchos artrópodos, incluyendo las casi indestructibles cucarachas, podría servir para el control efectivo de las plagas.

El investigador Erik Jacobsson, académico en la División de Farmacognosia en el Departamento de Química Medicinal de la Universidad de Uppsala en Suecia y coautor del estudio, explica: “Los nemertinos tienen sorprendentes similitudes con los caracoles cónicos. Ambos usan una trompa para capturar sus presas, y la subclase  conocida como gusano cordón de bota está equipado con un estilete que tiene la misma función aparente que el diente de radula del caracol cónico: la inyección de veneno”.

Sin embargo, en vez de analizar el veneno que el gusano de cordón de bota inyecta, el equipo se centró en investigar su cubierta de mucosa, cuya composición química no ha sido analizada en detalle, hasta ahora.

El análisis realizado reveló una familia completamente nueva de péptidos tóxicos basados ​​en un tipo de estructura puente llamada nudo de cistina, que denominaron alfa-nemertidas. Al mapear la forma en que los genomas de las 17 especies de proteínas producidas en los nemertinos, el equipo descubrió ocho ejemplos de este compuesto.

Cuando los investigadores probaron uno de los compuestos en varias especies de invertebrados, incluyendo el cangrejo verde (Carcinus maenas) y la cucaracha manchada de naranja (Blaptica dubia), sus efectos se hicieron evidentes; en concentraciones relativamente bajas, todas las muestras de prueba estaban muertas o paralizadas.

Investigaciones adicionales en ácaros Varroa y moscas Drosophila, mostraron que las proteínas se dirigen a los canales de sodio en el sistema nervioso de los invertebrados, lo que provoca un malfuncionamiento de los nervios de manera permanente.

Los autores de la investigación expresan complacencia por sus hallazgos y señalan que las alfa-nemertidas podrían constituir un insecticida estimable que podría destruir insectos sin tener efectos negativos en humanos o mascotas.

Referencia: Peptide ion channel toxins from the bootlace worm, the longest animal on Earth. Scientific Reports, 2018. doi:10.1038/s41598-018-22305-w

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