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Las tensiones políticas entre Venezuela y Estados Unidos se incrementaron el día de ayer, cuando a través de una Orden Ejecutiva, el presidente Donald Trump prohibió a los estadounidenses invertir en la recién lanzada criptomoneda venezolana, el Petro.

Según el documento, esta criptomoneda busca evadir las sanciones impuestas por la administración Trump al gobierno de Venezuela a través de su estatal petrolera PDVSA, por lo que la nueva Orden Ejecutiva apunta a atacar el problema del ‘desastre humanitario’ que actualmente atraviesa el país sudamericano. Sin embargo, el documento publicado ayer no revela de qué forma contribuye con la solución del problema.

Ahora, se pudo conocer a través de la revista TIME, que funcionarios del gobierno ruso y empresarios de ese país ayudaron al gobierno venezolano a lanzar la primera criptomoneda respaldada en petróleo.

Cuando se lanzó el Petro, el pasado 20 de febrero, en una ceremonia bien estructurada dentro del Palacio de Miraflores, en primera fila se encontraban Denis Druzhkov y Fyodor Bogorodsky, a quienes el presidente Maduro agradeció por contribuir a su lucha contra el ‘imperialismo’ estadounidense.

Según TIME, ambos individuos mantienen vínculos con los principales bancos de Rusia y empresarios multimillonarios cercanos al Kremlin. Por su parte, un ejecutivo de un banco estatal ruso que estudia las criptomonedas afirmó que los principales asesores del Kremlin supervisaron el esfuerzo de Venezuela por lanzar el Petro bajo la aprobación de Putin. Bajo la condición de permanecer en el anonimato, la fuente citada por Time afirma:

Los asesores de Putín le dijeron que así es como podría evitar las sanciones (…) Así es como comenzó todo.

El medio afirma que envío una serie de preguntas por correo electrónico al encargado de prensa del Kremlin, sin embargo, no recibieron respuesta. Asimismo, el Ministerio de Finanzas de Rusia declaró a través de uno de sus voceros que Rusia no estaba involucrada con la creación de la criptomoneda venezolana. De igual forma, TIME solicitó comentarios al respecto al gobierno venezolano sin recibir respuesta.

De ser ciertas estas afirmaciones, no estaríamos en presencia de un hecho tan difícil de creer, teniendo en cuenta que el propio Putin ha hablado sobre la necesidad de superar el ‘dominio excesivo’ de las monedas occidentales, especialmente el dólar, y que el año pasado fue anunciado el CryptoRuble, de la cual no se ha hablado más.

Además, Andrei Kostin, director del segundo banco más grande de Rusia, el VTB, pidió al gobierno el mes pasado al gobierno ruso promover otras monedas de uso internacional, debido a que, según él:

El látigo que los estadounidenses usan en forma de dólar no tendría, en gran medida, un impacto tan grave en el sistema financiero mundial.

El hecho de que se puedan crear criptomonedas que no involucren el control de los bancos y reguladores que dictan las pautas del mercado de divisas a escala mundial, hace que sean atractivas para los gobiernos y funcionarios sancionados por Estados Unidos.

Al no encontrarse bajo el dominio de las principales entidades financieras estadounidenses, las criptomonedas como el Petro pueden ayudar los funcionarios gubernamentales a mover sus riquezas al exterior sin temor a sanciones económicas, una situación que también pondría en riesgo el futuro de las criptomonedas.

Por otra parte, el crecimiento que ha experimentado este mercado, fomentado por los altos niveles de adopción del Bitcoin, podría ser lo suficientemente fuerte como para que las criptomonedas rivalicen con el dólar en los próximos años, y a ello han apostado no solo los inversionistas de la actualidad, sino el propio gobierno ruso a través del respaldo a proyectos como el Petro y la redacción de un proyecto de ley sobre criptomonedas en Rusia que será publicado este año.

En todo caso, el Petro tiene mucho camino por recorrer, y pese a lo que sus detractores y entusiastas puedan afirmar, los intereses políticos de potencias rivales como Estados Unidos y Rusia, siempre van a apuntar al desarrollo de los acontecimientos en sus países de influencia, en este caso, la del Kremlin sobre el gobierno de Maduro.