Compartir

Cuanto más aprendemos sobre la historia humana antigua, más vemos que el Homo sapiens no es una especie única que se distingue del resto del árbol evolutivo. A medida que nuestros primeros ancestros se expandieron por todo el mundo y se encontraron con otras especies de homínidos tempranos como los Neandertales, nos cruzamos con ellos y se creó descendencia.

Una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad de Washington ha encontrado evidencia de que los humanos antiguos se cruzaron con una especie de homínido extinta: el Denisovano

Las primeras experiencias de vida influyen en el ADN en el cerebro adulto

Prácticamente todo el mundo sabe acerca de los neandertales, pero muy pocos conocen a los Denisovanos. Estos homínidos extintos se descubrieron hace apenas 10 años, y lo que sabemos de ellos proviene de un sólo hueso de dedo, un hueso del dedo del pie y un diente, que fueron encontrados en las montañas de Altai de Siberia.

Se sabe que los primeros humanos se mezclaron con los Neandertales y los Denisovanos, de hecho, aproximadamente el 2% del ADN de las personas modernas de Europa y Asia proviene de los Neandertales.

Aunque sabemos menos sobre los Denisovanos y nuestras interacciones con ellos, hasta el 5% del ADN de los residentes modernos de Papúa Nueva Guinea muestra rastros de mestizaje con los Denisovanos.

Este nuevo estudio aporta nueva información sobre la conexión entre los Homo sapiens con los Denisovanos, el cual sugiere que los humanos no sólo se cruzaron con estos antiguos homínidos una vez, sino que sucedió al menos dos veces.

No estamos hablando de dos pares de humanos modernos y Denisovanos teniendo sexo; los científicos están hablando de encuentros más grandes, en los que las dos poblaciones, por un tiempo, se mezclaron y aparearon.

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores comparó el genoma denisovano con 5.600 secuencias de genoma completo derivadas de individuos en Europa, Asia, América y Oceanía. Para su sorpresa, el análisis insinuó no a una, sino a dos poblaciones de denisovanos: una que vivía en Oceanía y otra que vivía en algún lugar de Asia.

Los investigadores piensan que es posible que los primeros humanos en Oceanía se conocieron y se aparearon con un grupo sureño de Denisovanos en la misma época en que los antepasados ​​de los asiáticos orientales se encontraron con un grupo del norte, hace unos 50.000 años.

Fósil encontrado en Israel pudiera reformar la historia de la humanidad

La investigadora Sharon Browning, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington y coautora del estudio, explica: “Los resultados indican que los Denisovanos pudieron haber estado más extendidos de lo que hasta ahora se ha asumido. Aparentemente la extensión fue tal que permitió que grupos separados de Homo sapiens y Denisovanos se encontraran y aparearan en diferentes lugares, y lo hicieron lo suficiente para que la historia genética de esos encuentros aún se pueda detectar en la actualidad.”

Los autores del estudio señalan que hay muchas cosas que no sabemos sobre el mundo de donde surgimos como especie y que los resultados de esta investigación ayudan a demostrar que nuestro surgimiento y nuestra rama en el árbol evolutivo, es menos separado y único de lo que podríamos haber pensado.

Referencia: Analysis of Human Sequence Data Reveals Two Pulses of Archaic Denisovan Admixture. Cell, 2018. DOI: https://doi.org/10.1016/j.cell.2018.02.031

Síguenos también en Twitter, Facebook, Flipboard, o por Email.