Pildora Anticonceptiva

Entre las muchas opciones de control de natalidad disponibles, la píldora anticonceptiva es una de las más utilizadas. Se trata de un medicamento tomado vía oral que ha demostrado tener una alta efectividad para evitar el embarazo.

Una mujer queda embarazada cuando un óvulo liberado de su ovario es fertilizado por el esperma de un hombre. El óvulo fecundado se adhiere al interior del útero de la mujer, donde se nutre y se convierte en un bebé.

Las hormonas en el cuerpo de la mujer controlan la ovulación (liberación del óvulo) y preparan al cuerpo para aceptar el óvulo fertilizado. En este proceso, las píldoras anticonceptivas logran incidir para evitar que el óvulo logre ser fecundado o bien, implantado.

¿Cómo funcionan la píldoras anticonceptivas?

La píldora anticonceptiva es un fármaco hormonal oral que se toma todos los días. Si bien hay muchas versiones genéricas y diferentes, todas funcionan básicamente de la misma manera.

La presentación más típica de las píldoras anticonceptivas contiene formas sintéticas de estrógeno y progestina. Estas hormonas trabajan para inhibir las hormonas cíclicas naturales del cuerpo a fin de prevenir el embarazo, lo cual logra por una combinación de factores.

Primero, evitan que el cuerpo ovule. Esto significa que los ovarios no liberarán un óvulo cada mes. En segundo lugar, estas píldoras hacen que el cuerpo engrose el moco cervical. Este moco es fluido alrededor del cuello uterino y ayuda a los espermatozoides a viajar al útero para que pueda fertilizar un óvulo. El moco engrosado ayuda a evitar que los espermatozoides lleguen a su destino.

Efectos secundarios a largo plazo

Las píldoras anticonceptivas han estado disponibles para las mujeres desde principios de la década de los 60 y aún en la actualidad sigue siendo la forma más popular de control de natalidad y también uno de los más estudiado, pues existe controversia sobre qué efectos secundarios pueden derivar debido a su uso prolongado.

Existen muchas versiones genéricas y diferentes de la píldora, pero todas funcionan básicamente de la misma manera.

Aunque las mujeres generalmente toman píldoras anticonceptivas para mejorar su experiencia sexual, hay evidencia de que su uso a largo plazo puede conducir a la disfunción sexual. Específicamente, la investigación1 encontró que disminuyó el deseo sexual, la excitación sexual y las secreciones vaginales.

Se sabe que algunos cánceres necesitan hormonas sexuales para prosperar, por lo que un equipo de investigadores realizó un estudio2 encontrando una relación entre el uso prolongado de pastillas anticonceptivas y el riesgo de desarrollar cáncer de mama; si bien en términos absolutos el riesgo es bajo, el vínculo existe.

El Instituto Nacional del Cáncer también señala que el uso de anticonceptivos orales ha demostrado aumentar el riesgo de cáncer de cuello uterino y cáncer de hígado.

Otros efectos secundarios a largo plazo del uso de anticonceptivos orales incluyen un mayor riesgo de accidente cerebrovascular3, coágulos sanguíneos, ataque cardíaco, aumento de peso, hipertensión, dolores de cabeza por migraña, deficiencias nutricionales, como bajos niveles de vitaminas B2, B6 y B12, y aumento de los sentimientos de ansiedad.

Probablemente luego de ver estos efectos lo primero que pienses sea en dejar de tomar la píldora anticonceptiva, pero se debe aclarar que se ha comprobado que el uso de este método de control de natalidad es seguro.

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¿Es hora de tomar un descanso?

En cuanto a la popular afirmación de que es necesario darle un descanso al cuerpo, en la comunidad médica se puede encontrar visiones opuestas respecto al uso continuo y prolongado de la pastilla anticonceptiva.

Hay quienes recomiendan “tomar un descanso” si se ha estado tomando la píldora por más de 5 años consecutivos. En este caso, la recomendación es suspender su uso por al menos 2 ciclos menstruales.

Otros especialistas afirman que, las píldoras anticonceptivas contienen hormonas que se producen naturalmente y que no se acumulan en el cuerpo con el tiempo, por lo que no hay necesidad de suspender el uso de la pastilla anticonceptiva, a menos que se presenten motivos médicos para ello, o que se desee quedar embarazada.

En este punto, es conveniente informar que existen otros métodos de control de natalidad no hormonales, como los preservativos (masculinos y femeninos), el diafragma vaginal, el espermicida vaginal, esponja anticonceptiva, los dispositivos intrauterinos de cobre sin hormonas, entre otros.

La salud sexual y el control de la natalidad son aspectos muy diferentes para cada persona, por lo que siempre se deben discutir estos temas con el proveedor de atención médica, a fin de tomar decisiones enfocadas en lo que resulte mejor para la salud, el cuerpo y el estilo de vida.

Referencias:

1.- Impact of oral contraceptives on sex hormone-binding globulin and androgen levels: a retrospective study in women with sexual dysfunction. The Journal of Sexual Medicine 2006. DOI: 10.1111/j.1743-6109.2005.00198.x

2.- Contemporary Hormonal Contraception and the Risk of Breast Cancer. The New England Journal of Medicine, 2017. DOI: 10.1056/NEJMoa1700732

3.- Hormonal contraceptive use and risk of glioma among younger women: a nationwide case–control study. British Juornal of Clinical Pharmacology, 2015. DOI: 10.1111/bcp.12535