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Los parabenos son conservantes eficientes de bajo costo, utilizados ampliamente en la industria cosmética y alimenticia para prolongar la vida útil del producto. Desde que en el año 2004 un estudio sugirió una posible relación entre los parabenos y el cáncer de mama humano, el debate sobre los posibles peligros de estos conservantes en productos humanos y para mascotas no ha cesado.

Se ha sugerido que los parabenos interrumpen los procesos hormonales y que pueden ser dañinos para el desarrollo y los sistemas reproductivos y neurológicos, razón por la que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) regula su uso.

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Las mascotas, al compartir un entorno de vida con los humanos, inevitablemente están expuestos a los químicos ambientales presentes en los hogares. Se ha documentado la exposición de gatos y perros a éteres difenílicos polibromados (PBDE) en Japón, Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, Pakistán y Australia, entre otros países.

Estudios han demostrado que, en comparación con las mascotas que pasan la mayor parte de su tiempo al aire libre, las que permanecen principalmente en el interior de los hogares, tienen tasas más altas de enfermedades como la diabetes, el hipotiroidismo y las enfermedades renales.

En este contexto, un nuevo estudio propone que las sustancias químicas en el hogar, a las que están expuestas las mascotas, pueden contribuir con la aparición y desarrollo de estas enfermedades.

A fin de comprobar sus sospechas, los investigadores exploraron la exposición de las mascotas a los parabenos, al examinar 58 variaciones de alimentos (23 para perros y 35 para gatos) comercialmente disponibles, así como 60 muestras de orina (30 de perros y 30 de gatos) de animales individuales.

Una vez realizados los análisis, los investigadores descubrieron que el metilparabeno y el metabolito llamado ácido 4-hidroxibenzoico, eran los productos químicos más abundantes detectados en los alimentos para mascotas y en las muestras de orina examinadas.

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Luego de realizar un análisis minucioso de las muestras de orina, los investigadores determinaron que además de los alimentos, los perros están expuestos a otras fuentes de parabenos, lo que sugiere que los químicos ambientales presentes en el hogar, tienen un rol importante. En el caso de los gatos, la presencia de parabenos proviene principalmente de su dieta.

Los autores de la investigación señalan que esta es la primera vez que se informa la presencia de estas sustancias en los alimentos y la orina de las mascotas; a la vez que reiteran que sus hallazgos no establecen una relación directa de causa y efecto entre los niveles de parabenos encontrados con un aumento del riesgo a padecer ciertas enfermedades.

Referencia: Parabens and Their Metabolites in Pet Food and Urine from New York State, United States. Enviromental science & Technology, 2018. DOI: 10.1021/acs.est.7b05981

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