Compartir

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA), también conocida como enfermedad de Lou Gehrig, es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que inhibe el control del movimiento muscular voluntario. La condición se acelera con el tiempo, afectando el habla del paciente, su capacidad para caminar, comer e incluso respirar.

Si bien la fraternidad médica mundial todavía no ha encontrado una cura o un tratamiento efectivo para detener o revertir la progresión de la enfermedad, se han descubierto vínculos entre ciertos químicos y el riesgo de desarrollar la enfermedad.

No importa cuánto alcohol consumas, este acortará tu vida, asegura nuevo estudio

Un nuevo estudio respaldado por el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental y el Instituto Nacional de Salud, advierte sobre otro factor ambiental que puede aumentar el riesgo de contraer la enfermedad: los gases emanados de motores diésel.

Utilizando la información recopilada en el Registro Nacional de Pacientes de Dinamarca, los investigadores identificaron a 1.639 personas que fueron diagnosticadas con ELA entre 1982 y 2003. Luego, se compararon con 100 personas sanas de la misma edad y sexo.

Se recopiló el historial de empleo de ambos grupos de sujetos para calcular su exposición estimada al escape de diésel.

El equipo de investigación basó la exposición estimada en riesgos potenciales para trabajos específicos como los de trabajadores de la construcción, conductores de autobuses y camiones, así como asistentes de estaciones de servicio. Con esto, pudieron determinar una cantidad colectiva de exposición a las emanaciones de diésel que tenía cada participante, cinco y diez años antes de ser diagnosticado.

Con base en los datos recopilados, el estudio señala que los hombres con cualquier exposición al escape de diésel en trabajos realizados al menos 10 años antes de su fecha de inclusión en el estudio, tenían un 20 por ciento más de probabilidad de tener ELA que los hombres sin exposición, durante el mismo período.

Los hombres que tenían un 50 por ciento más de probabilidades de estar expuestos a los gases de escape, tenían un 45 por ciento más de probabilidades de tener ELA que aquellos sin exposición al escape diésel, tanto en cinco, como en diez años antes de la inclusión en el estudio.

El trasplante fecal es incluido en las pautas para el tratamiento de la infección por C. difficile

Entre las mujeres, no se pudo encontrar un vínculo similar, pero los autores lo atribuyen al tipo de trabajo en el que puedan haber participado, cuyas tareas probablemente fueron diferentes de las que hicieron los hombres.

La Dra. Aisha Dickerson de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard y coautora del estudio, expresa:

El riesgo general de desarrollar ELA es bajo, pero nuestros hallazgos sugieren que cuanto mayor sea la exposición al escape de diésel, mayor será el riesgo de desarrollar ELA.

Los autores de la investigación reiteran que el estudio no demostró que el escape de diésel cause ELA, sólo mostró una asociación.

Al respecto, la Dra. Dickerson indicó:

Es importante destacar que la población en general puede estar expuesta a los gases de escape del diésel por la contaminación del tránsito. Comprender si esa exposición aumenta el riesgo ELA es una cuestión importante que requiere de más investigación.

Referencia: Study suggests risk of als increases with more exposure to diesel exhaust. American Academy of Neurology, 2018. https://www.aan.com/AAN-Resources/Details/press-room/current-press-release/

Síguenos también en Twitter, Facebook, Flipboard, o por Email.