Hongos Magicos

Aunque los científicos conocen que el compuesto químico psilocibina es lo que le confiere a los llamados hongos mágicos sus distintivas propiedades, no se cuenta con una comprensión ampliada sobre cómo y por qué estas setas evolucionaron para producir el ingrediente psicodélico.

Lo que es tan inusual en los hongos mágicos es que las especies que producen psilocibina no están estrechamente relacionadas. Una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos, aporta nueva información al esclarecimiento de la incógnita biológica.

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Para comprender mejor la relación entre las diferentes setas mágicas, los científicos secuenciaron los genomas de tres especies de hongos psicodélicos y los compararon con los genomas de varios de sus parientes no psicodélicos. El análisis comparativo reveló un grupo de cinco genes compartidos por los tres hongos mágicos.

Psilocybe cyanofriscosa es una de varias especies de hongos mágicos.

El Dr. Jason Slot, profesor de genómica evolutiva fúngica en la Universidad Estatal de Ohio y autor principal de la investigación, reconoce que la identificación de este grupo de genes es un aporte importante en el área; sin embargo, el investigador argumenta que aún permanecen preguntas sin respuesta: “¿Cómo evolucionó? ¿Cuál es el papel de la psilocibina en la naturaleza?”

Determinados en encontrar respuestas, los científicos buscaron el origen de los genes compartidos de la especie. Los investigadores creen que los hongos mágicos comparten el código genético para la producción de psilocibina a través de un proceso llamado transferencia genética horizontal.

Esta idea los llevó a plantear la hipótesis de que los hongos mágicos compartían estos genes en un ambiente rico en insectos que se alimentaban de hongos, como el estiércol animal y la madera en descomposición.

Al respecto, el profesor Slot señala: 

Especulamos que los hongos evolucionaron para ser alucinógenos porque de esa manera redujeron las posibilidades de que fueran comidos por los insectos. La psilocibina probablemente no sólo envenena a los depredadores o sabe mal. Estos hongos están alterando la ‘mente’ de los insectos, si tienen mentes, para satisfacer sus propias necesidades.

La psilocibina no sólo altera el cerebro de los humanos, sino que también interrumpe procesos neurales normales de los insectos. La investigación ha demostrado que el compuesto reduce el apetito de las moscas.

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A pesar de que las estrictas leyes sobre drogas retrasan esos tipos de estudios, son muchas las investigaciones que han analizado el potencial de la psilocibina como compuesto para desarrollar tratamientos para atender problemas de salud mental como la ansiedad, la adicción y la depresión, entre otros.

Los autores de la investigación sugieren que su trabajo puede ayudar a los científicos a tener una mejor comprensión de cómo estas moléculas alteran el cerebro, a fin de contar con potenciales tratamientos para este tipo de trastornos mentales.

Referencia: Horizontal gene cluster transfer increased hallucinogenic mushroom diversity. Evolution Letters, 2018. DOI:10.1002/evl3.42

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