En un mundo donde el sistema financiero tradicional sigue imponiendo las reglas, es muy difícil imaginar un mundo donde la propiedad privada sea respetada por los ciudadanos y el gobierno, y donde el Bitcoin sea la moneda oficial.

La utopía de un mundo lleno de libertades financieras auspiciadas por las criptomonedas, parece convertirse en realidad en Liberland, un pequeño país de 7 kilómetros cuadrados ubicado en el río Danubio, en una zona no reclamada de la frontera entre Croacia y Serbia.

En Liberland, la moneda oficial es el Bitcoin, a pesar de que utilizan otras criptomonedas como Bitcoin Cash y Ether para su sistema de donaciones y sus operaciones financieras. Hace aproximadamente tres años, este país se autoproclamó como Estado Libre de Liberland, de la mano del político checo Vit Jedlicka, y desde entonces ha funcionado como un entorno más que amigable para las criptomonedas.

Pese a que Liberland no goza del reconocimiento como Estado oficial por parte de otros gobiernos del mundo, una gran cantidad de personas de diversas latitudes han solicitado la ciudadanía a Liberland. De hecho, solo el año pasado, fueron recibidas 480 mil solicitudes de ciudadanía en el criptopaís.

Jedlicka, quien además es presidente de la nación no reconocida, afirmó con motivo de una entrevista:

Del medio millón de habitantes, al menos 100.000 personas provienen del Medio Oriente. Sin embargo, el interés en la ciudadanía de Liberland está igualmente repartido. Por ejemplo, tenemos casi 18.000 personas provenientes de Estados Unidos.

Actualmente, no están contemplados beneficios directos por ser ciudadano de Liberland, más allá de contar con un pasaporte y no tener que pagar impuestos. Este Estado autoproclamado se sostiene con inversiones en criptomonedas, que hoy en día rondan los U$ 350.000. Con este dinero, Jedlicka ha prometido lanzar nuevos proyectos el año entrante, que incluyen la creación de su propia criptomoneda.

Asimismo, el una publicación de LiberlandExpress reveló que en los planes futuros del país, está contemplado llevar el modelo adoptado por Liberland a África y el Medio Oriente, en vez de hacer que sus ciudadanos vayan al pequeño país. En este sentido, Jedlicka afirma que sus funcionarios mantienen conversaciones con la nación independiente africana Somalilandia, con el fin de expandir el territorio de Liberland hacia este país y declararlo una zona libre de comercio.