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La Autorité des marchés financiers (AMF), organismo regulador más importante del ámbito financiero en Francia, divulgó hoy una nota de prensa en la que señala expresamente que las plataformas o empresas en línea que permiten a los usuarios realizar transacciones comerciales con derivados de criptomonedas ya no se encuentran habilitadas para hacerlo directamente, debiendo aprobar, previamente y en primera instancia, un procedimiento que les permita ofrecer sus servicios.

Sin embargo, aunque la leyes vigentes de la Unión Europea no definen de forma oficial qué es un “derivado”, según el comunicado, el marco legal conocido como la Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID) suministra una base que le otorga definición a ciertos instrumentos financieros, como los “derivados” mencionados. Entonces, de acuerdo a su propio análisis, la AMF ha determinado que los derivados basados ​​en activos digitales se ajustan a esta definición.

Por consiguiente, las plataformas o empresas en línea que ofrecen estos productos financieros se encuentran sujetas conjunto de regulaciones relacionadas, la MiFID II.

Además del requisito de que reciban, sí o sí, la aprobación oficial para operar, estas plataformas estarán obligadas a cumplir con la “conducta de las reglas comerciales” de MiFID II. Asimismo, dichas empresas deberán cumplir una disposición de un reglamento conocido como EMIR, que exige que los intercambios de derivados extrabursátiles se informen a un “depósito de operaciones” central.

En un discurso realizado durante el pasado mes de enero, el ministro de Finanzas del país galo pidió propuestas destinadas a evitar que la moneda virtual se utilice para actividades delictivas fuertemente penalizadas, como blanqueo de capitales, evasión de impuestos y financiamiento al terrorismo. De igual forma, el ministro instó y realizó la petición a un ex vicegobernador del Banco de Francia para que inicie una investigación sobre las criptomonedas.

De esta manera, Francia se perfila como otra nación de la Unión Europea en la que, pese a contar con libertad, el creciente mercado de las criptomonedas está sujeto a exhaustivas revisiones.