Agujero Negro Supermasivo E1519230194800

La relación entre los agujeros negros y las estrellas es compleja. Los agujeros negros nacen inevitablemente de las estrellas, pero no todas las estrellas se convierten en agujeros negros. En su búsqueda de agujeros negros, los investigadores estudiaron 72 galaxias ubicadas en el centro de los cúmulos de las galaxias más brillantes y masivas del universo, y fueron capaces de detectar agujeros negros “supermasivos”, los más grandes jamás descubiertos en el universo.

El equipo de astrónomos calculó las masas de agujeros negros detectados en estos cúmulos de galaxias al analizar sus emisiones de ondas de radio y rayos X, lo cual fue posible gracias a los datos recopilados por el telescopio de rayos X Chandra de la NASA, en galaxias ubicadas hasta 3.500 millones de años luz de distancia de la Tierra.

Los resultados mostraron que las masas de agujeros negros supermasivos son aproximadamente 10 veces mayores que las proyectadas originalmente, las cuales fueron calculadas utilizando un método diferente que supone que los agujeros negros crecen en correlación con sus galaxias.

La investigadora Mar Mezcua, del Instituto de Ciencias Espaciales de España y autora principal del estudio, indicó: “Descubrimos agujeros negros mucho más grandes y mucho más masivos de lo previsto”. 

No se tiene certeza de cuáles pudieron haber sido las razones o condiciones que permitieron que estos agujeros negros desarrollaran un tamaño tan monumental. Al respecto, los investigadores señalan que por el momento no hay forma de saberlo.

Por su parte, la Dra. Julie Hlavacek-Larrondo, profesora de física en la Universidad de Montreal y coautora de la investigación, comentó: “Sabemos que los agujeros negros son fenómenos extraordinarios; así que no debería sorprendernos que los ejemplares más extremos desafíen las reglas que hemos establecido hasta ahora”.

Los autores del estudio explican que cuanto mayor es la masa de un agujero negro, mayor es su poder; por lo tanto, absorbe toda la materia circundante, como las estrellas, y luego arroja parte de ellas en chorros energizados lo suficientemente poderosos como para destruir gran parte de su galaxia anfitriona.

Al respecto, los investigadores precisan que, a pesar de que nuestra propia galaxia cuenta con un agujero negro masivo, no hay necesidad de preocuparse. Sagittarius A, el agujero negro de la Vía Láctea, no es muy activo y más bien se puede comparar con un volcán inactivo. Absorbe poca materia y probablemente no pueda producir eventos destructivos.

Los autores del estudio concluyeron señalando que las galaxias son los componentes básicos de nuestro universo, y para comprender su formación y evolución, primero debemos entender estos agujeros negros.