Eructo Agujero Negro 2

Un equipo de investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder ha captado una portentosa escena; se trata de un agujero negro supermasivo en plena emisión de gases después de haber engullido material intergaláctico. Si bien la observación de este “eructo” resulta excepcional, los científicos encontraron evidencia de que este evento se repitió hace unos 100.000 años, que en términos espaciales es muy poco tiempo, lo que le otorga a este descubrimiento matices realmente extraordinarios.

Los agujeros negros supermasivos son millones de veces más pesados ​​que el sol y se cree que en el corazón de prácticamente todas las galaxias se encuentra uno. Al igual que los agujeros negros tradicionales, son regiones del espacio-tiempo con efectos gravitacionales tan fuertes que incluso la radiación electromagnética, como la luz, no puede escapar de su interior.

En los agujeros negros supermasivos, el gas que acumulan genera una gran cantidad de radiación electromagnética; a medida que se vuelve cada vez más denso, llega a un punto de inflexión donde esta energía se libera en cuásares que entran en erupción a través del espectro electromagnético, produciendo desde ondas de radio, hasta luz visible y longitudes de onda de rayos X.

Cuando el gas cósmico se acerca a uno de estos sumideros, es absorvido, pero parte de la energía se libera al espacio en forma de “eructo” el cual consiste en una corriente de partículas de alta energía que se expulsan del agujero negro.

El equipo de investigadores pudo detectar una emisión remanente al sur del centro de la galaxia, que indicaba que había habido un evento de este tipo, mientras que otro circuito de gas al norte de la galaxia indicaba un “eructo” más reciente.

El agujero negro supermasivo está en el centro de una galaxia conocida como SDSS J1354 + 1327, o coloquialmente como simplemente J1354, a unos 800 millones de años luz de la Tierra.

Para realizar la portentosa observación, los investigadores utilizaron el Telescopio Espacial Hubble y el Observatorio de Rayos X Chandra, así como el Observatorio WM Keck en Mauna Kea, Hawái, y el Observatorio Apache Point cerca de Sunspot, Nuevo México.

El material engullido provino de una galaxia compañera que colisionó con J1354 en el pasado. Esta colisión produjo una corriente de estrellas y gas que une a J1354 y la otra galaxia.

La investigadora Julie Comerford, autora principal del estudio y profesora en el Departamento de Ciencias Astrofísicas y Planetarias en la UC Boulder, declaró:

Los agujeros negros son comedores voraces, pero también resulta que no tienen muy buenos modales en la mesa. Conocemos muchos ejemplos de agujeros negros que emanan “eructos” únicos, pero descubrimos una galaxia con un agujero negro supermasivo que no tuvo uno, sino dos de estas emanaciones remanentes.

Los autores de la investigación señalan que las observaciones son importantes porque respaldan teorías previas, no demostradas hasta ahora, de que los agujeros negros deberían atravesar estos ciclos.