Una de las principales búsquedas de Google en las últimas horas ha sido “los espárragos causan cáncer”. El notable incremento se debe a la publicación de un estudio científico que encontró un vínculo entre la asparagina, un aminoácido que se encuentra en los espárragos y otros alimentos, con el cáncer.

El reciente estudio provocó un tumulto de titulares en los medios internacionales; sin embargo, los llamativos enunciados que colocan al vegetal a la par de los cigarrillos en términos cancerígenos, mal interpretan los resultados de la investigación.

Desarrollan parche ocular basado en células madre para tratar a pacientes con pérdida de la visión repentina

El nuevo estudio sugiere que la proteína llamada asparagina podría promover la propagación de ciertos tipos de cáncer de mama. Los investigadores encontraron que ciertos casos de cáncer de mama dependen de esta proteína específica para propagarse y empeorar la enfermedad.

Pero los científicos increpan por cordura y moderación, insistiendo que comer espárragos no provoca cáncer. El enlace encontrado en el estudio fue desafortunadamente malentendido por algunos medios, que tienen mayor interés en acaparar la atención de los lectores, que en informar verazmente; un ejemplo clásico de periodismo desorientado.

En resumen, el estudio muestra que si el tumor de un paciente con cáncer se disemina a otras partes del cuerpo, depende de una enzima llamada asparagina sintetasa. Nuestros cuerpos producen asparagina, así como muchos de los otros aminoácidos que forman proteínas, y esta es una de las enzimas que ayuda a hacerlo. Aparentemente, mientras más activa está la enzima, mayor oportunidad tiene el cáncer de mama de propagarse.

Ante esta observación los científicos probaron algunas estrategias; inicialmente, usando un tipo de interferencia de ARN, “apagaron” el gen que codifica la enzima; dieron a los ratones una enzima (asparaginasa) que destruye la asparagina o alimentaron a los ratones con una dieta baja en asparagina. En los tres casos, el cáncer de mama tenía menos probabilidades de propagarse.

Las implicaciones de la investigación son potencialmente sustanciales. Hay algo sobre el aminoácido asparagina y la enzima asparagina sintetasa que alimenta la propagación del cáncer de mama en este modelo de ratón. Pero esto ya era conocido.

Poner a los pacientes bajo una dieta baja en asparagina, especialmente no comer espárragos, no es una alternativa realista porque el aminoácido está en prácticamente todas partes.

En vez de eso, podría ser una mejor opción reducir los niveles de asparagina en la sangre o bloquear la enzima asparagina sintetasa en las células del tumor de mama.

La primera alternativa ya es un tratamiento médico estándar. Los niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA) se tratan con un cóctel de medicamentos que incluye asparaginasa, que reduce el nivel de asparagina en la sangre y en las células cancerosas.

Estas baterías protegen el organismo en caso de ser ingeridas por un niño

Entonces, por qué los titulares en vez de “Espárragos causan cáncer” no fueron: “Tratamiento de la leucemia infantil también puede funcionar para el cáncer de mama” o “Confirman que la enzima asparaginasa es un objetivo potencial para la terapia del cáncer de mama”.

De hecho, la palabra espárrago ni siquiera aparece en el documento original, por lo que no hay razón para eliminar a estos vegetales, u otros alimentos que contengan asparagina, de la dieta diaria, por temor a desarrollar la enfermedad.