No muchas personas manejan el concepto de “procrastinación”, pero eso no significa que nunca lo han puesto en práctica durante varias ocasiones, de hecho, es un hábito que desde hace algún tiempo ha ido ganando terreno, sobre todo entre los más jóvenes.

En cuestiones de deberes: estudiar, trabajar, mantener el hogar y otros similares, es involuntario sentir cierta indisposición cuando llega el momento de llevarlos a cabo, las personas prefieren divertirse con actividades de libre escogencia, antes que tratar de hacerlo con tareas impuestas. Sabemos que algunas son muy aburridas o tediosas, pero debemos hacerlas, esto es lo que más ‘resuena’ en nuestra mente.

La procrastinación es la postergación habitual de la mayoría de las tareas, deberes, actividades y todo lo que haga referencia a eventos importantes de nuestra rutina.

¿Por qué quiero retrasar mis actividades?

No todas las personas, por más ocupada que esté su semana, caen en la tentación de postergar sus tareas, porque saben que esto puede traer consecuencias fatales para su rendimiento y productividad.

Si de la noche a la mañana sentimos deseos de dejar de lado algunas tareas, pero antes sentíamos mucha motivación de solo pensar en ellas, es momento de evaluar qué ocurre; hacer una introspección para analizar por qué ya no queremos hacerlas. Este análisis pudiera evitar un problema mayor a corto plazo.

A continuación, ofreceremos 9 consejos que te ayudarán a entender el porqué de tu procrastinación y cómo resolverlo.

Procrastinación activa: mitos y verdades

1- Identifica qué te hace abandonar los deberes

Una de las razones que nos lleva a abandonar nuestros deberes es la falta de enfoque y de motivación. Es natural que con el paso del tiempo perdamos el foco dadas las tantas distracciones que a menudo encontramos en el camino. Esas distracciones, que pronto se convierten en elementos negativos para nuestra productividad, pudieran ser personas, objetos, vicios, entre otros.

Es necesario que logremos identificar qué o quienes están bloqueando nuestra creatividad, concentración y disipación para hacer las cosas para así combatirlos.

Antes de que otras personas nos lo digan, debemos ser nosotros quienes aceptemos que tenemos un problema.

Es importante acotar que antes de realizar cualquier acción, en este punto, debemos ser totalmente sinceros con nosotros mismos y evaluemos cómo desprendernos de lo negativo en nuestra vida sin dañar sentimientos propios y ajenos.

2- No te compliques demasiado

A veces no es lo que hacemos sino cómo lo hacemos. Así como en el punto anterior sugerimos que aprendieras a identificar qué o quienes alimentan la procrastinación en tu día a día, es imperativo considerar que tus propios hábitos pudieran estar jugando en contra.

Hay personas que “ven un problema en cada solución”, y aunque todavía no lo has notado, tú pudieras ser una de ellas.

Quizás aquella tarea que has dejado para mañana no es tan complicada y el tiempo que has perdido pensando en no hacerla es mayor a lo que hubieras invertido ejecutándola.

Los pensamientos irracionales son la principal causa de este punto. Si pensamos mucho en “qué ocurriría si”, se nos irá el tiempo y no haremos nada.

No te preocupes, ocúpate.

3- Divide las tareas en subtareas

Quizás tu problema es que cargas con mucha responsabilidad que además viene en bloques de gran tamaño. Es completamente recomendable segmentar las tareas que debes hacer en el día y distribuirlas en pequeñas subtareas que puedas hacer en intervalos que ocuparán más horas del día, pero que harán más ligera la carga y así al final del día logres completarlas.

Si debes entregar un proyecto y te falta el 50% por completar, en vez de quejarte durante toda la tarde, será mejor que tomes al menos dos horas del día para realizar subtareas y dos horas de la noche para hacer otras, verás como al finalizar la noche tendrás el trabajo listo, estarás más relajado y todo sin tantas lamentaciones.

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4- Haz primero lo más difícil

Esta es la parte que provoca más quejas, por lo tanto, si lo haces primero habrás disminuido la tensión y estarás preparado para acabar rápidamente con el resto de la actividad.

Si tomas un breve descanso entre ese diferencial de complejidad, será algo que tu cerebro agradecerá. Pero debe ser un descanso real, no un motivo para cansar tu mente y vista usando el teléfono o computador, por ejemplo.

5- Aliméntate sanamente

Durante el día lo normal es comer mínimo unas tres veces. Algunas personas que emprenden una vida más saludable comen hasta seis veces para mantener el metabolismo acelerado. Cualquiera que sea tu caso, ingiere alimentos naturales que puedan evitar enfermedades o deficiencias que tienden a disminuir tu energía, como la anemia.

Consulta con un especialista cuáles son esos alimentos que son ideales para tus necesidades.

6- Recompénsate

Del punto anterior pudiéramos inspirarnos para crear una deliciosa recompensa por las metas logradas. Si creas un método propio de recompensa tendrás una motivación extra para alcanzar los objetivos trazados, puede ser una salida al cine el fin de semana, la compra de una prenda de vestir, una comida en un restaurante o cualquier otra buena motivación.

7- Refresca tus objetivos

Como lo mencionamos antes, es completamente normal que se nos olvide por qué hacemos lo que hacemos, qué nos motivó a aceptar la responsabilidad de un empleo, una carrera universitaria o cualquier otro proyecto de vida.

No tiene nada de malo tomar una hoja de papel y escribir cuáles son nuestros sueños y metas y, de hecho, replantearnos la ruta que estamos tomando para conseguirlos.

8- Organiza tu tiempo e incluye el ocio

Ya hemos hablado sobre un método infalible para evitar la procrastinación a través del engaño a nuestra propia mente. Se trata de hacer creer a nuestro cerebro que también invierte mucho tiempo en actividades de ocio, tal y como lo hacemos cuando decidimos posponer una tarea.

Esto es algo que podemos poner en practica desde ahora y se trata de limitar el tiempo que invertimos en nuestras tareas diarias y también el que gastamos haciendo “nada”, que en realidad pudiéramos emplear para comer un snack sano, caminar, hacer una rutina breve de ejercidos o cualquier cosa que no sean aquellas que has identificado como las desencadenantes de tu procrastinación.

Esta simple practica podría salvar tu día y hacer que realices todo lo que tenías planeado.

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9- Siempre ten una lista de tareas

Mientras más te mantengas ocupado (activo y motivado) más necesitarás sentirte útil porque esas ocupaciones empezarán a rendir frutos. Si la lista de tareas no está bien proporcionada, bien claras y llena de nuevas razones, podrías estar condenado a la disminución de la productividad. De manera que, debes plantearte nuevas tareas que sumen al cumplimiento de tus objetivos.

Como verás estos nueve consejos no son difíciles de poner en práctica. Si has notado que al final del día haces menos de la mitad de lo que tenían planteado hacer, no esperes que sea demasiado tarde, pon en práctica estos tips y mejora tu rutina.

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