En la década de 1970 se percibió que los productos químicos llamados CFC estaban pulverizando ozono en la estratosfera. A finales de los 80’s se aprobó el Protocolo de Montreal, el cual provocó la erradicación de los perjudiciales CFC; desde entonces se ha evidenciado una paulatina recuperación.

Pero ahora, los científicos han descubierto que la recuperación de la capa de ozono se ha limitado principalmente a los polos, mientras que continúa haciéndose más delgada en las latitudes más bajas.

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Un nutrido grupo de investigadores de varias instituciones, incluyendo el Centro de Radiación Mundial, el Colegio Imperial de Londres, el Instituto Federal de Tecnología de Zúrich, la Universidad de Estocolmo, la Universidad de Colorado, entre otras, descubrió que el ozono continúa recuperándose en la estratosfera superior, pero ha ido disminuyendo de forma inesperada en las capas inferiores de la estratosfera, entre 60 grados al norte y al sur del ecuador.

La estratosfera comienza de 8 a 10 kilómetros sobre la superficie de la Tierra y asciende a unos 50 kilómetros. La capa de ozono se encuentra principalmente en la estratosfera inferior, y sin ella, la radiación UV dañaría el ADN en todas las formas de vida con las que la luz solar tuviera contacto.

El estudio encontró que aunque la cantidad de ozono sobre los polos ha aumentado, la cantidad total de ozono en la atmósfera no ha subido, lo que indica un adelgazamiento en latitudes no polares; eso le da al problema un giro diferente.

A finales del siglo XX ya se evidenciaba una recuperación, principalmente en las capas superiores de la estratosfera. Para el año 2016, se declaró que la capa de ozono se encontraba en un franco proceso de recuperación, motivo por el cual el continuo agotamiento del ozono en las latitudes más bajas, resultó inesperado.

Los investigadores razonaron que el descubrimiento repentino, realizado mediante el análisis de mediciones satelitales durante tres décadas, se debió al ozono producido por el hombre en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera, donde vivimos.

Esto se crearía mediante el uso de ciertos productos químicos en disolventes, removedores de pintura y agentes desengrasantes. O bien, podría ser el resultado del cambio climático, que se ha visto exacerbado por la actividad humana.

En referencia a las conclusiones de esta investigación, Joanna Haigh del Colegio Imperial de Londres y una de las autoras del estudio, indicó: “El potencial de daño en las latitudes más bajas puede ser peor que en los polos. Las disminuciones en el ozono son menores a las que vimos en los polos antes de que se promulgara el Protocolo de Montreal, pero la radiación UV es más intensa en estas regiones y su densidad poblacional supera ampliamente a la de los cascos polares.”

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Todavía no es posible evaluar las consecuencias que tendrá esta reducción continua del ozono estratosférico para los seres humanos y el ecosistema.

Para el investigador Thomas Peter, coautor del estudio, los hallazgos son preocupantes, pero no alarmantes; al respecto sugiere: “Tenemos que vigilar la capa de ozono y su función como filtro UV en las latitudes medias y en los trópicos densamente poblados.”

Con la ayuda de modelos climáticos globales, los científicos ahora pretenden investigar las causas detrás de la disminución continua del ozono estratosférico inferior.