Permafrost

El aumento de las temperaturas globales ha provocado importantes cambios en los hábitats y uno de los que mayor preocupación genera, es el efecto que el calentamiento puede tener en los cascos polares. Pero una nueva revelación aumenta las preocupaciones del pronosticado deshielo y es que investigadores del Servicio Geológico de los Estados Unidos descubrió grandes cantidades de mercurio oculto en el permafrost ártico.

Los investigadores perforaron 13 núcleos del suelo de permafrost de varios sitios en Alaska entre los años 2004 y 2012. Luego, midieron las cantidades totales de mercurio y carbono en cada muestra, lo que resultó consistente con miles de otros núcleos de suelo tomados de otros sitios alrededor del mundo y de este modo crear la primera estimación de almacenamiento de mercurio en el Hemisferio Norte.

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La apreciación inicial de la cantidad total de mercurio oculto en el permafrost de América del Norte es de aproximadamente 793 millones de kilogramos de mercurio; contextualizando, esa cifra que representa casi el doble de la cantidad de mercurio que se encuentra en otros suelos, los océanos y la atmosfera combinados.

El investigador Kevin Schaefer, del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo, y coautor del estudio, explica: “No sólo encontramos mercurio, se trata del mayor reservorio de este elemento en el planeta. Antes de esto, los cálculos globales simplemente asumían la existencia de poco o nada de mercurio en el permafrost, pero nuestras mediciones demuestran que es exactamente lo contrario.”

Si estas regiones continúan descongelándose, este elemento tóxico podría escapar al suelo, al agua y al aire. El envenenamiento por mercurio puede tener un gran impacto en los ecosistemas y la salud humana, especialmente porque es bioacumulativo, lo que significa que tiende a acumularse en los animales que ocupan los niveles más altos de la red trófica, particularmente los depredadores acuáticos.

En un escenario en donde ocurra un deshielo, el mercurio llegaría a las vías fluviales, donde podría ser absorbido por microorganismos y transformado en metilmercurio. Esta forma de mercurio es una toxina peligrosa que causa efectos neurológicos que van desde la discapacidad motora hasta defectos de nacimiento.

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La investigación demuestra que el descongelamiento del permafrost podría tener graves consecuencias para los ecosistemas locales y las comunidades en el hemisferio norte; pero ese sería sólo el comienzo, ya que la liberación de mercurio también podría tener consecuencias globales de gran alcance. El mercurio liberado en la atmósfera puede viajar grandes distancias y afectar comunidades y ecosistemas a miles de kilómetros de distancia de su ubicación original.

Los autores del estudio creen que la investigación le ofrece a los legisladores y científicos nuevos elementos para trabajar y calibrar sus modelos, a medida que estudian este nuevo fenómeno con más detalle.

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