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A pesar de la caída de los precios de la moneda virtual, la instalación y el uso de los cajeros automáticos de Bitcoin se ha disparado en los últimos meses, con al menos cinco nuevas instalaciones y/o usos diariamente.

Desde el comienzo del año, el rey de los criptoactivos  ha perdido más del 50% de su valor, cayendo de USD$ 17,400 a alrededor de USD$ 8,000 en la actualidad. Podría ir aún más lejos si continúan las oleadas de sentimientos negativos y medios FUD, y la criptocarnicería se extiende por todo el mercado, ya que todas las altcoins parecen seguir ciegamente el camino de Bitcoin.

Sin embargo, pues un grupo parece haberse beneficiado de la caída de los precios del bitcoin y es el de proveedores de cajeros automáticos de Bitcoin. Según Coinatmradar.com, las instalaciones de las máquinas Bitcoin y criptomonedas se han disparado en los últimos meses.

En el momento de escribir esta pieza, el total global es de 2.177 cajeros automáticos Bitcoin. Alrededor del 43% de esas máquinas también admiten otras altcoins. En promedio, 5 ubicaciones Bitcoin ATM (BTM) surgen todos los días, y 136 se instalaron durante la corrección del mercado. En 2017, el número de cajeros automáticos de Bitcoin se duplicó de 954 el 1 de enero a 2.028 el 1 de enero de 2018.

Estados Unidos lidera el camino con 1.296 máquinas en total. Canadá ocupa el segundo lugar con 340, y el Reino Unido es el tercero con 108. A pesar de que Japón y Asia dominan el volumen de comercio mundial, el continente solo tiene 47 BTM, que es solo el 2,16% del total general. La conveniencia adicional de usar una máquina es obviamente un gran atractivo, pero tiene un precio. La tarifa de compra promedio es del 10.17%, mientras que su venta es del 7.13%, por lo que no es la forma más rentable de usar Bitcoin. Otras alternativas, como Ethereum o Litecoin, tienen tarifas mucho más bajas y pueden superar a Bitcoin en el futuro.

Debido a las crecientes regulaciones, muchos proveedores de BTM están incorporando características de identificación en sus máquinas. Los operadores pueden optar por deshabilitar esas funciones, pero a menudo se les exige que las utilicen. El uso anónimo está disponible en algunos lugares, pero generalmente se requiere al menos un número de teléfono.