Todas las estimaciones climatológicas concuerdan en que, como efecto del calentamiento global, en el futuro próximo seremos testigos de un aumento en la temperatura promedio, acompañadas por fuertes y prolongadas olas de calor.

Investigadores de la Universidad Western Sydney descubrieron las estrategias novedosas que utilizan los eucaliptos australianos para sobrevivir en estas condiciones. Un proceso notable implica que el árbol que evapora grandes volúmenes de agua a través de sus hojas en un proceso muy similar a la sudoración humana además de dejar de consumir carbono.

El estudio involucró el uso de cámaras especialmente diseñadas, las cuales brindaron la capacidad de cultivar árboles hasta una altura de 9 metros en entornos totalmente cerrados en los que se controló la temperatura del aire, humedad del suelo y del aire, riego y niveles de CO2.

Los investigadores cultivaron 12 Parramatas (Eucalyptus parramattensis) en las cámaras durante 12 meses; 6 en condiciones que simulaban un promedio de 3 grados centígrados más cálido que la temperatura promedio, al tiempo que otros 6 ejemplares se mantuvieron en condiciones regulares.

Después de que los árboles alcanzaron una altura de más de seis metros, los investigadores detuvieron el riego durante un mes, secando los suelos superficiales, antes de someter a los 12 árboles a cuatro días consecutivos de temperaturas extremas de oleaje superiores a 43 ° C. Los árboles respondieron al calor extremo activando un proceso de transpiración, mediante el cual grandes volúmenes de agua son transportados a las hojas y posteriormente se evaporan para evitar que la hoja se dañe por el calor.

Para mantener las altas tasas de transpiración, los árboles extrajeron agua de todo el perfil del suelo, a profundidades de 1,5 metros o menos, lo que demuestra la eficiencia con la que los árboles encuentran y extraen agua.

Curiosamente, las respuestas al calor extremo no variaron entre los árboles cultivados a temperatura ambiente y los árboles cultivados en las temperaturas más cálidas. Esto indicó que el crecimiento en una temperatura más cálida no contribuyó a ninguna tolerancia adicional de las olas de calor.

El experimento mostró que los árboles continúan liberando agua a través de sus hojas como un sistema de enfriamiento por evaporación durante períodos de calor extremo, además de evidenciar que el proceso de fijación de carbono de la fotosíntesis se detiene.

Anteriormente, los científicos creían que la fotosíntesis y la transpiración, el proceso de liberación de agua, estaban vinculados, lo que significa que uno no ocurriría sin el otro. Al respecto, El profesor Mark Tjoelker del Instituto Hawkesbury para el Medio Ambiente de la Universidad de Western Sydney y uno de los autores del estudio, indicó:

Bajo estas temperaturas extremas, esta relación cambia por completo: los árboles ya no pueden fotosintetizar, pero siguen usando mucha agua para evitar que sus hojas alcancen temperaturas peligrosamente altas.

El equipo examinará más otras especies de árboles para determinar si esta respuesta es única para los eucaliptos o si otros árboles utilizan tácticas dinámicas similares para sobrevivir a las olas de calor.