Una noche de sueño irregular y el hábito de tomar siestas diurnas, pueden ser un signo de advertencia temprana de la enfermedad de Alzheimer, de acuerdo a una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Washington en San Louis. Esos ritmos circadianos interrumpidos son un síntoma que puede trastornar la vida de los cuidadores y causar confusión y ansiedad en las personas.

El equipo de investigación rastreó los ritmos circadianos en 189 adultos, con una edad promedio de 66 años, que no mostraban síntomas de ningún deterioro cognitivo. Las características preclínicas del Alzheimer se evaluaron mediante tomografía por emisión de positrones (PET) o el muestreo de líquido cefalorraquídeo.

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Del total de participantes, 139 no mostraron evidencia de proteínas amiloideas que indiqucaran enfermedad de Alzheimer preclínica. La mayoría tenía ciclos normales de sueño y vigilia; sin embargo, varios tenían alteraciones circadianas asociadas con la edad avanzada, la apnea del sueño u otras causas.

Los participantes recibieron instrucciones de usar un monitor de actividad durante 7 a 14 días. El dispositivo portátil detecta cuándo y cuánto tiempo durmió un participante, con qué frecuencia se despertaba por la noche y cuándo parecía tomar siestas durante el día. También se les pidió que completaran un diario de sueño detallado todas las mañanas.

Descubrieron que las personas afectadas con la enfermedad de Alzheimer preclínica tienen más interrupciones en sus patrones de actividad circadiana, con períodos aumentados de sueño o inactividad durante el día y más períodos de actividad durante la noche.

Los científicos también llevaron a cabo un estudio separado en ratones, que mostró interrupciones circadianas similares que aceleraron el desarrollo de placas amiloideas en el cerebro, un proceso relacionado con la enfermedad de Alzheimer.

En referencia a sus observaciones, el Dr. Erik S. Musiek, neurólogo de la Universidad de Washington y coautor del estudio, comenta:

No pretendemos asustar a las personas con la creencia de que si se despiertan con frecuencia por la noche tendrán Alzheimer.

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El estudio podría ayudar a los médicos a identificar a las personas en riesgo de Alzheimer con mayor antelación que en la actualidad. Dado que la enfermedad de Alzheimer puede afectar el cerebro de 15 a 20 años antes de la aparición de sus síntomas clínicos, la corrección de los patrones de sueño en las etapas preclínicas podría retrasar la enfermedad.

Al respecto, el Dr. Yo-El S. Ju, autor principal del estudio, indicó:

Una clara implicación de los hallazgos de la investigación, es que las terapias dirigidas directamente al sistema circadiano para su normalización, además de mejorar la calidad del sueño, pueden ser beneficiosas en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

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