Un equipo de investigadores del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati, realizó un estudio cuyos resultados revelaron cómo la mutación genética origina enfermedades autoinmunes al afectar la función de las células T.

El gen Gimap5 controla su proteína asociada, también llamada Gimap5 (GTPase de la proteína 5 asociada a la inmunidad), cuyo desempeño se asocia principalmente con la función del sistema inmunitario, la supervivencia de los glóbulos blancos de los linfocitos y la formación de células T en el timo.

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Ya estudios anteriores mostraron que las variantes genéticas en Gimap5 se relacionaban con autoinmunidad y colitis, pero los mecanismos biológicos específicos involucrados no se han aclarado.

En un aporte por esclarecer este panorama,  los investigadores demostraron que el gen Gimap5 es esencial para inactivar la enzima GSK3 (conocida como glucógeno sintasa quinasa-3) cuando las células T se activan. De lo contrario, la actividad de GSK3 restringe otros procesos moleculares y evita que las células T completen su ciclo celular a la funcionalidad completa.

Los trastornos del sistema inmune provocan, o bien una actividad inmune anormalmente baja (deficiencia) o hiperactividad (autoinmunidad). Las enfermedades de inmunodeficiencia disminuyen la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones, mientras que la autoinmunidad impulsa al cuerpo a atacar sus propios tejidos. El mal funcionamiento de las células T está relacionado con ambas alteraciones.

El estudio muestra que la mutación del gen Gimap5 es importante para la formación y función saludable de las células T, catalogados como los súper soldados del sistema inmune para combatir las infecciones y las enfermedades.

Los autores del estudio explicaron que la proteína asociada con el gen Gimap5 es importante porque regula una proteína que inactiva una enzima llamada GSK3, que de no desactivarse, causa daño al ADN en las células T que se están expandiendo, haciendo que las células no sobrevivan o no funcionen correctamente.

Los investigadores probaron fármacos que inhiben la enzima GSK3 en ratones y células sanguíneas humanas, encontrando que mejoraron la función del sistema inmune en los ratones y restablecieron la función normal de las células T en las células humanas.

El Investigador principal del estudio Dr. Kasper Hoebe, de la División de Inmunobiología del CMHIC, indica:

Nuestros datos sugieren que los inhibidores de GSK3 mejorarán la supervivencia y la función de las células T y pueden prevenir o corregir los trastornos relacionados con el sistema inmune en personas con mutaciones de pérdida de función de Gimap5.

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Los resultados registrados sugieren que apuntar terapéuticamente a esta vía puede ser relevante para tratar a las personas con mutaciones en el gen Gimap5 relacionadas con la autoinmunidad en la diabetes tipo 1, el lupus eritematoso sistémico o el asma.

Aunque los investigadores creen que el uso de inhibidores de GSK3 posee un gran potencial para prevenir o corregir este tipo de enfermedades relacionadas con el sistema inmune, advierten que se necesita investigación adicional antes de que estos hallazgos tengan relevancia clínica en los pacientes.

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