Durante siglos, filósofos, científicos y escritores han reflexionado sobre qué es la conciencia y cómo surge de la materia inanimada. Después de todo, los átomos que constituyen el cerebro, lugar donde se origina la conciencia, son los mismos que los átomos que componen objetos tan corrientes como una silla o extraordinarios como las estrellas.

¿Por qué somos conscientes de nosotros mismos a pesar de que una multitud de objetos inanimados que nos rodean no lo son? ¿En qué punto las entidades físicas, neuronas en este caso, dan lugar a algo tan abstracto como la conciencia?

Un equipo de científicos de Francia y Canadá ha presentado una solución intrigante al problema de la conciencia. Los investigadores postulan que la conciencia es simplemente el resultado de que el cerebro intenta maximizar su contenido de información. En otras palabras, la conciencia emerge porque los cerebros, como todo lo demás en el universo, se esfuerzan por avanzar hacia un estado de alta entropía.

Esencialmente, la entropía es una propiedad termodinámica que se refiere al grado de desorden o aleatoriedad en un sistema. Se puede resumir como la descripción de la progresión de un sistema desde el orden hasta el desorden.

Para probar su hipótesis, los investigadores utilizaron mecanismos estadísticos para modelar redes de neuronas en nueve personas, siete de las cuales tenían epilepsia. Al estudiar las neuronas sincronizadas o interconectadas cuando los participantes estaban dormidos y despiertos, descubrieron que los cerebros de los participantes mostraban una entropía mayor cuando estaban completamente conscientes.

El estudio es el primero en obtener datos clínicos que respaldan la hipótesis de que la entropía y la conciencia están estrechamente relacionadas. Al monitorear la actividad cerebral de personas que participaron en el estudio, el equipo registró la actividad cerebral cuando están durmiendo, despiertas y también durante los episodios de ataques epilépticos.

Como se esperaba, hay actividad mínima durante el sueño, actividad intermedia durante un estado consciente y actividad abundante durante un ataque. Si bien la mayoría de esto ya era conocido, su avance fue la capacidad de interpretar estas señales.

Los investigadores encontraron que los estados de vigilia normales se caracterizan por la mayor cantidad posible de configuraciones de interacciones entre las redes cerebrales, que representan los valores de entropía más altos. Por lo tanto, el contenido de la información es más grande en la red asociada a los estados conscientes, lo que sugiere que la conciencia podría ser el resultado de una optimización del procesamiento de la información.

De acuerdo a los autores del estudio, esta observación puede explicar la aparición de propiedades asociadas con la conciencia.

La capacidad de medir y definir la conciencia no es sólo una curiosidad científica, sino también una que tiene inmensas implicaciones prácticas, como discernir si una persona está realmente consciente mientras su apariencia sugiere un estado de coma o incluso si siente dolor mientras está bajo anestesia.

El cerebro humano es increíblemente complejo, lo que plantea un desafío continúo comprender la conciencia, pero con este hallazgo, los científicos pueden estar comenzando a entenderlo.