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No hay duda que estos son tiempos difíciles para los arrecifes; las consecuencias del cambio climático, incluyendo eventos de decoloración, aguas cada vez más ácidas y el incremento de las llamadas zonas muertas, representan una seria amenaza a su supervivencia.

Como si esto no fuera suficiente, un equipo de científicos ha detectado otra amenaza y esta vez es un dúo; se trata de bacterias y plástico, que cuando se combinan, aumentan en 20 veces la probabilidad de aparición de corales plagados de enfermedades.

La tóxica combinación opera de este modo: las bacterias se aferran a fragmentos de plástico producto del desecho de artículos de uso común como bolsas, hilo de pescar, pañales, tapas de botellas, cepillos de dientes, entre muchos otros. Las bacterias colonizan estas piezas de plástico que actúan como medio de transporte, que al entrar en contacto con los arrecifes de coral, raspan y cortan su superficie, creando un camino fácil para la infección.

El investigador Drew Harvell, coautor del estudio y profesor de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Cornell, advierte que el plástico enredado en los corales, además de servir como un medio de infección, puede obstaculizar la luz y el flujo de agua.

En referencia al efecto que las bacterias infecciosas pueden generar, profesor Harvell, explica:

El plástico suele portar bacterias que pueden infectar a los corales; una infección puede extenderse desde una pequeña herida y terminar matando a un coral completo, y algunos de estos corales son enormes y antiguos; por lo tanto, las enfermedades infecciosas pueden ser extremadamente destructivas.

El equipo internacional de científicos examinó a 159 arrecifes de coral en Indonesia, Australia, Myanmar y Tailandia, que es la región que posee más de la mitad de los arrecifes de coral del mundo. Hallaron que un tercio de los arrecifes de coral tenían pedazos de plástico de más de 2 pulgadas de tamaño.

Los científicos han sabido que los plásticos están contaminando los arrecifes, pero este es el primer estudio que observa directamente cómo las bacterias y el plástico trabajan juntos para matar al coral. Los investigadores descubrieron que cuando el plástico llega a los corales, las posibilidades de que los corales se infecten con una enfermedad aumentan del 4 al 89 por ciento.

Los investigadores calcularon que hay unas 11.100 millones de piezas de plástico enredadas en los arrecifes de la región de Asia y el Pacífico, y las estimaciones indican que esta cifra se incrementará en un 40 por ciento en los próximos siete años.

Ante esta sombría situación, los investigadores expresan que hay cosas concretas que las personas pueden hacer para minimizar el daño. La reducción del uso de plástico, la prohibición de bolsas de plástico de un sólo uso, mejores sistemas de gestión de residuos y otras formas de reducir el plástico, son sólo algunos ejemplos.

Esos pasos, junto con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y mejores prácticas de pesca, podrían reducir las múltiples amenazas que enfrentan los corales.