La historia de cómo y cuándo los humanos modernos salieron del continente africano puede ser más antigua y más compleja de lo que hasta ahora se tenía pensado. Antropólogos que excavaron una cueva derrumbada en Israel, descubrieron un fragmento fósil de Homo sapiens que data de hace entre 194.000 y 175.000 años, lo que le otorga la distinción de ser el fósil humano más antiguo encontrado fuera de África.

El descubrimiento proporciona la primera evidencia física de que el Homo sapiens emigró del continente africano decenas de miles de años antes de lo que se pensaba.

El investigador Israel Hershkovitz, profesor de antropología en la Universidad de Tel Aviv en Israel y coautor del hallazgo, puntualiza: “Durante más de 50 años, la mayoría de los antropólogos pensaron que los humanos modernos salieron de África hace unos 100.000 años, pero esta evidencia cambia todo el concepto de la evolución humana moderna.”

Esta reciente investigación respalda al número cada vez mayor de evidencia fósil y genética que sugiere que nuestra especie realizó varias incursiones efímeras fuera de África, antes de dispersarse finalmente alrededor del mundo.

El fósil recientemente excavado se encontró incrustado entre los sedimentos de un área arqueológica conocida como la Cueva Misliya, en el norte de Israel, a unos 7 kilómetros al sur de Haifa. La cueva, que probablemente sirvió como refugio para estos homínidos, se encuentra en la ladera occidental del monte Carmelo y es parte de una red de cuevas de la región.

 

Los arqueólogos que trabajan en el sitio encontraron evidencia de que los habitantes de la cueva cazaban grandes animales, como el ganado salvaje y la gacela, y podían controlar el fuego.

El fósil recién descubierto contiene una mandíbula inferior izquierda con ocho dientes todavía unidos. También incluye parte del pómulo, el techo de la boca y la parte inferior de la cavidad nasal.

El equipo de investigación utilizó tres métodos diferentes para fechar el fósil y los sedimentos a su alrededor. Para las muestras de dientes se usó la técnica de descomposición de isotopos de uranio y torio, y se recurrió a procedimientos combinados de resonancia de espín electrónico para fechar las muestras de esmalte; en complemento, los especialistas se valieron de la termoluminiscencia para determinar la edad de las herramientas quemadas asociadas con el fósil. De manera combinada, todos los resultados sugieren que el fragmento de mandíbula tiene entre 175.000 y 194.000 años.

Antes de este descubrimiento, los primeros fósiles humanos conocidos fuera de África tenían 100.000 años, por lo que esta evidencia hace retroceder esa creencia por al menos 75.000 años.

Junto con el reciente descubrimiento del fósil humano más antiguo de África, que data de hace unos 300.000 años, y el análisis genético que muestra que los neandertales se aparearon con humanos hace al menos 220.000 años, el nuevo hallazgo sugiere que la historia de la evolución humana y la migración, se remonta mucho más allá de lo que hasta ahora nadie se imaginaba.

Lo que toda esta evidencia nos dice, es que el misterio de nuestros orígenes y nuestra dispersión territorial continúa.