Desde que entraron en escena en 2006, los cigarrillos electrónicos, más comúnmente conocidos como e-cigs o vapes, han sido el tema de un debate bastante letárgico. Estos dispositivos que vaporizan nicotina líquida en vez de quemar tabaco y crear alquitrán, se diseñaron como una alternativa más saludable a los cigarrillos convencionales.

Un comité de expertos de las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina revisó aproximadamente 800 estudios científicos y generaron un informe en el que concretan sus hallazgos sobre los cigarrillos electrónicos.

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Entre sus hallazgos resalta que si bien los cigarrillos electrónicos en general pueden tener riesgos para la salud, probablemente sean mucho menos cigarrillos de tabaco convencionales. Además, el vapeo (acción de fumar cigarrilos electrónicos) puede ayudar a los adultos a dejar los cigarrillos convencionales, la práctica también puede alentar a los jóvenes a comenzar a fumar.

Otros puntos sobresalientes del informe muestran que:

  • Los jóvenes que utilizan e-cigs están en mayor riesgo de fumar cigarrillos convencionales.
  • La exposición a la nicotina del vapeo es muy variable y depende del dispositivo y del e-líquido.
  • A excepción de la nicotina, la exposición a sustancias potencialmente tóxicas de e-cigs es significativamente menor en comparación con los cigarrillos convencionales.
  • Si bien hay pruebas sustanciales de que el vapeo produce síntomas de dependencia, existe evidencia moderada de que el riesgo y la gravedad para la salud, son menores para los cigarros electrónicos.
  • La conversión de cigarrillos electrónicos a cigarrillos convencionales reduce la exposición de los usuarios a muchas de las toxinas y agentes causantes de cáncer, que se encuentran presentes en los cigarrillos comunes.
  • Existe evidencia sustancial de que la transición completa de cigarrillos convencionales a e-cigs, mejora los negativos resultados de salud a corto plazo en órganos como los pulmones y el corazón.
  • Evidencia limitada de estudios en animales, pero aún no en humanos, sugieren que el vapeo a largo plazo podría aumentar el riesgo de cáncer.
  • Si bien hay evidencia moderada de que los adolescentes que usan cigarrillos electrónicos pueden ver un aumento en la tos con sibilancias y empeorar los síntomas del asma, no hay evidencia disponible sobre si los cigarrillos electrónicos causan enfermedades respiratorias.
  • No hay evidencia disponible sobre si el uso de cigarrillos electrónicos afecta o no el embarazo o el desarrollo fetal.
  • Aunque hay pruebas concluyentes de que el uso de cigarrillos electrónicos aumenta las concentraciones de contaminantes clave y de nicotina en el aire en espacios cerrados, la exposición de segunda mano es menor con los cigarros electrónicos.
  • Los cigarrillos electrónicos pueden explotar y causar lesiones graves.
  • Exponerse a e-líquidos, ya sea por contacto o ingestión, puede causar vómitos, convulsiones y hasta lesiones cerebrales.

A pesar de estas conclusiones, la gran pregunta de si los cigarrillos electrónicos tienen un impacto general positivo o negativo en la salud pública sigue sin respuesta.

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