En la actualidad, la obesidad es uno de los principales problemas de salud que afecta rápidamente la vida de las personas, incluyendo trastornos hormonales, hipertensión y diabetes. Los crecientes casos de obesidad en todo el mundo muestran cómo las personas se permiten un estilo de vida poco saludable que termina por ser perjudicial.

Contrarrestar el sobrepeso implica ciertos cambios en el estilo de vida, los fundamentales son incorporar la práctica de actividades físicas y cambiar los hábitos de alimentación.

Son muchos los tipos de dietas disponibles, pero un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Georgia, sugiere que agregar a la dieta diaria alimentos ricos en fibra como brócoli, frambuesas, guisantes, coco, higos y moras, reduce el riesgo de obesidad.

El síndrome metabólico es un conjunto de afecciones estrechamente relacionadas con la obesidad que incluyen aumento de la presión arterial, niveles altos de azúcar en la sangre, exceso de grasa alrededor de la cintura y niveles anormales de colesterol o triglicéridos. Cuando estas afecciones ocurren juntas, aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes

La obesidad y el síndrome metabólico se asocian con alteraciones en la población de microorganismos que vive en el intestino (microbiota intestinal). Se cree que los cambios modernos en los hábitos alimentarios, en particular el consumo de alimentos procesados ​​que carecen de fibra, afectan la microbiota y contribuyen al aumento de la enfermedad inflamatoria crónica, incluido el síndrome metabólico.

Los investigadores encontraron que, además prevenir la obesidad, el consumo de fibra dietética también previene el síndrome metabólico y los cambios adversos en el intestino, al promover el crecimiento de bacterias beneficiosas en el colon.

Durante cuatro semanas, el equipo de investigadores sustentó ratones con un alimento para roedores basado en granos, una dieta alta en grasas (alta en grasas y baja en fibra con un 5 por ciento de celulosa como fuente de fibra) o una dieta alta en grasas complementada con fibra (fibra fermentable de inulina o fibra de celulosa insoluble).

Este estudio encontró que la inulina de fibra fermentable restauró la salud intestinal y protegió a los ratones contra el síndrome metabólico inducido por una dieta alta en grasas restaurando los niveles de microbiota intestinal, aumentando la producción de células epiteliales intestinales y restaurando la expresión de la proteína interleucina-22 (IL-22), lo que impidió que la microbiota intestinal invadiera las células epiteliales.

El profesor Andrew T. Gewirtz, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Georgia y autor principal de la investigación, indicó:

La dieta suplementada con fibra redujo el aumento de peso y la obesidad inducida por una dieta alta en grasas, que se vio acompañada de una reducción en el tamaño de las células grasas. El enriquecimiento dietético con inulina también redujo marcadamente los niveles de colesterol y evitó la disglucemia, es decir, los niveles anormales de azúcar en la sangre.