Trappist 1

Desde su descubrimiento el año pasado, los siete planetas y su estrella, llamada Trappist-1, han emocionado a los astrónomos que buscan un mundo parecido a la Tierra. Nunca antes los científicos habían encontrado tantos planetas del tamaño de la Tierra alrededor de una sola estrella.

Ubicado a unos 40 años luz de distancia, en la constelación de Acuario, el sistema Trappist-1 está demasiado lejos para ser explorado. Sin embargo, los investigadores han creado una plétora de modelos para estudiar los factores que podrían ayudarlos a determinar si alguno de esos siete planetas alberga las condiciones necesarias para la vida.

Se cree que tres planetas del sistema, Trappist-1e, 1f y 1g, se encuentran en la zona habitable, es decir, en la distancia correcta de su estrella. Pero Investigadores del Instituto de Ciencias Planetaria, sugirieron que los planetas Trappist-1d y 1e podrían tener más potencial para sustentar la vida.

Los investigadores prepararon modelos matemáticos del sistema planetario y descubrieron que seis de los siete planetas podrían tener agua, ya sea en estado líquido o congelado. Luego, el equipo modeló las órbitas de los planetas para determinar la probable temperatura en la superficie de los planetas, lo que constituyó una de las principales innovaciones de la investigación.

La Dra. Amy Barr, autora principal del estudio, explicó: “Los planetas del sistema Trappist-1 tienen órbitas excéntricas, similar a la forma de un huevo, así que cada vez que un planeta gira alrededor de la estrella, se estira y aprieta; esta particularidad provoca un fenómeno que se conoce como calentamiento de marea.”

El efecto del calor de las mareas, sin embargo, varía de planeta a planeta. Trappist-1b y 1c experimentan suficiente calentamiento de marea para mantener los océanos de magma en sus mantos rocosos. 1c, que puede tener una superficie de roca sólida, también podría tener erupciones de silicatos de magma, algo parecido a la luna Lo de Júpiter.

En contraste, los planetas 1d y 1e podrían experimentar menos calor de marea, lo que en última instancia podría hacer que las temperaturas superficiales sean lo suficientemente razonables como para albergar vida. El equipo de investigación cree que el planeta 1d podría tener temperaturas de alrededor de 15 ° C, mientras que 1e podría ser mucho más frío, con una temperatura similar a la que se registra en la Antártida.

Los hallazgos son prometedores, pero se deberán llevar a cabo más estudios para determinar si realmente existen condiciones para la vida en el mundo alienígena. El grupo ejecutará modelos más sofisticados para comprender la geodinámica de los planetas ricos en hielo 1f, 1g y 1h.

Indudablemente que el lanzamiento del telescopio de nueva generación James Webb, programado para este año, pudiera aporta información valiosa para determinar con mayor exactitud la posibilidad que tiene este sistema planetario para albergar vida.