Meteorito

Hay aproximadamente 1.390 millones de kilómetros cúbicos de agua en la superficie de la Tierra; justificar el origen del vital líquido ha sido objeto de muchos debates. Un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto Tecnológico de Michigan (MIT) sugiere que un tipo de meteoritos primitivos llamados condritas carbonosas, trajeron agua a la Tierra mientras el planeta aún se estaba formando.

Muchos han sugerido anteriormente que el agua llegó a la Tierra sólo después de que el planeta terminó de formarse por colisión con cometas y asteroides con alto contenido de hielo o gas.

Sin embargo, esta reciente investigación enfocada en el estudio de los antiguos meteoritos, en cuya composición se encuentran elementos de punto de ebullición relativamente bajos, revela que el agua pudo haber llegado a nuestro planeta gracias a ellos y que esto sucedió durante los primeros dos millones de años del sistema solar.

La Tierra se formó por completo hace unos 4.500 millones de años; al ser un planeta interior, tuvo que atravesar una larga fase de estar caliente y seco antes de tener una masa estabilizada. En esta etapa de la evolución planetaria, la Tierra no era más que un protoplaneta con una superficie fundida de magma. A temperaturas tan altas, podría no haber sido posible que el agua se mantuviera.

Al mismo tiempo que el sistema solar primitivo rebosaba actividad y la proto-Tierra estaba siendo bombardeada, ya existían condritas carbonosas. De hecho, estos meteoritos primitivos se formaron del mismo material y al mismo tiempo que nuestro sol, si no antes.

Para determinar la fuente de agua en los cuerpos planetarios, los científicos midieron la relación entre los dos isótopos estables el deuterio y el hidrógeno. Los autores del estudio conocían la proporción de condritas carbonosas y llegaron a la conclusión de que si podían comparar eso con un objeto que se sabía que cristalizaba mientras la Tierra estaba acrecentando activamente, podían determinar cuándo apareció el agua en la Tierra.

Para probar esta hipótesis, el equipo de investigación, utilizó muestras de meteoritos provistas por la NASA del asteroide 4-Vesta, que se formó en la misma región del sistema solar que la Tierra. Su edad, aproximadamente 14 millones de años después de la formación del sistema solar, los hace ideales para determinar la fuente de agua en el sistema solar interior, en un momento en que la Tierra estaba en su fase principal de construcción.

Los investigadores analizaron cinco muestras diferentes en Northeast National Ion Microprobe Facility, una instalación nacional de vanguardia que utiliza espectrómetros de masa de iones secundarios. Esta es la primera vez que se miden isótopos de hidrógeno en meteoritos de este tipo.

Las mediciones revelaron que 4-Vesta contiene la misma composición isotópica de hidrógeno que los meteoritos condritas carbonosas, que es la misma de la Tierra. Eso, combinado con los datos de isótopos de nitrógeno, sugiere que los antiguos meteoritos constituyen la fuente más probable de agua en la Tierra.