El melanoma es la forma más peligrosa de cáncer de piel; estos crecimientos cancerosos se desarrollan cuando el daño irreparable del ADN de las células de la piel, desencadena mutaciones que hacen que las células se multipliquen rápidamente y formen tumores malignos. Estos tumores se originan en los melanocitos, células que producen el pigmento melanina que da color a la piel, el cabello y los ojos.

Las células tumorales se distinguen por presentar un crecimiento desorganizado y rápido que favorece la acumulación de mutaciones. En las células no tumorales existen mecanismos de control que detectan estas alteraciones y, dependiendo de la cantidad de fallos genéticos, interrumpen su crecimiento o inducen a la apoptosis, es decir la muerte celular programada.

Sin embargo, ocasionalmente esas mismas alteraciones favorecen que una célula pierda la capacidad de responder a los mecanismos de control, llevando al crecimiento indefinido, formar tumores primarios y eventualmente trasladarse a otras partes del cuerpo, provocando metástasis.

En este entorno, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, descubrieron una vulnerabilidad en el melanoma: la dependencia de las células tumorales a una proteína conocida como Lysyl Oxidase-Like 3 (LOXL3), lo cual pudiera servir de fundamento para el desarrollo de nuevos enfoques de tratamiento para la enfermedad.

Con el fin de explorar la participación de la proteína LOXL3 en el cáncer, los especialistas analizaron los niveles de expresión en 1036 líneas celulares de cáncer; adicionalmente realizaron la secuenciación del genoma completo y los perfiles transcriptómicos de más de 300 pacientes con melanoma cutáneo.

La investigación demostró que las células de melanoma utilizan la proteína LOXL3 para crecer y eludir los controles responsables de impedir el desarrollo del cáncer.

En los experimentos realizados, los investigadores pudieron evidenciar que al inhibir la expresión de la proteína LOXL3 en las células derivadas de tumores de melanoma, estas dejan de crecer y acaban muriendo por apoptosis.

Estas observaciones sugieren que suprimir la proteína LOXL3 en la células tumorales, antes de que el melanoma se convierta en un tumor agresivo, podría ralentizar su crecimiento e incluso inducir su desaparición.

Bajo esta visión, ya el equipo de investigadores se encuentra trabajando en el desarrollo de fármacos que permitan inhibir la expresión de la proteína LOXL3 en lesiones premalignas. Al respecto, la Dra. Patricia G. Santamaría, del Departamento de Bioquímica de la UAM y coautora de la investigación, señala: “Los potenciales fármacos deberán ser probados en modelos animales a fin de comprobar su eficacia y si los resultados son los esperados, poder pasar al ensayo en humanos.”