Pastillas Impresion 3d

Un grupo de investigadores de la Universidad de Glasgow ha ofrecido excelentes noticias para el sector de la salud, y es que al parecer, en el futuro, podríamos no tener que ir a una tienda a comprar medicamentos, todo esto gracias a la impresión en 3D.

Tal y como informa la revista Science, los investigadores pueden haber descubierto una forma de producir medicamentos mediante la impresión en 3D. Aunque esto puede sonar como una propuesta absurda al principio, el estudio detrás de ella está firmemente arraigado en la realidad.

En este sentido, los investigadores creen que al modificar una impresora 3D para sintetizar sustancias químicas, puede ser posible crear productos farmacéuticos y otras sustancias químicas a partir de compuestos iniciales simples.

A pesar de que las impresoras 3D para los consumidores son más un dispositivo de los entusiastas de la tecnología que un objeto doméstico común, suficientes personas poseen una de estas impresoras para probar que, en el caso de tener éxito esta tecnología,  la democratización de la química sea una realidad, permitiendo a los usuarios crear el medicamento que necesitan cuando lo necesitan.

Llamada “reactionware” por el investigador Leroy Cronin, este tipo de tecnología podría ser especialmente útil en las zonas empobrecidas del mundo, donde algunas enfermedades proliferan de manera abrumadora. En este sentido, en lugar de esperar los envíos de medicamentos desde el extranjero, los médicos podrían producir medicamentos de manera proactiva en respuesta a una situación dada, por ejemplo, una epidemia.

Al explicar el funcionamiento de esta tecnología de impresión 3D, la publicación de Science revela:

Imprimen una serie de recipientes de reacción interconectados que llevan a cabo cuatro reacciones químicas diferentes con 12 pasos separados, desde el filtrado hasta la evaporación de diferentes soluciones (…) Mediante la adición de diferentes reactivos y disolventes en los momentos adecuados y en un orden preciso, fueron capaces de convertir compuestos de partida simples y ampliamente disponibles en un relajante muscular llamado baclofeno.

Asimismo, los investigadores llevaron a cabo el diseño de reactivos para producir reacciones químicas que generaron otros medicamentos, incluyendo un anticonvulsivo y un fármaco para combatir el reflujo gastroesofágico y las úlceras.

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Todo esto suena fantástico sobre el papel, pero ciertamente hay riesgos, especialmente en lo que se refiere al potencial de esta tecnología para la fabricación de drogas ilegales o peligrosas, una situación preocupante, según el investigador Christian Hornung.

Incluso si estas preocupaciones logran ser superadas, el software de reacción química tendrá muchos obstáculos regulatorios que superar antes de que la tecnología llegue al mercado. En cualquier caso, el hecho de que la posibilidad exista es intrigante y podría abrir el camino hacia un futuro más brillante, menos costoso y libre de farmacias para la medicina.

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