U A Golpeda

Es frecuente que luego de recibir un golpe en una uña, bien sea de las manos o de los pies, ésta termine cayéndose. Eso tiene que ver con lo que se conoce como la matriz de la uña, el tejido en la parte inferior de la uña que es responsable de su crecimiento. Las uñas en sí mismas están conformadas por pequeñas placas de proteínas llamadas queratina. Todas esas proteínas están conectadas, que es lo que hace que una uña crezca de manera continua.

Sin embargo, si la uña se aplasta en una lesión, por ejemplo, el aprisionamiento con una puerta o sufrir el golpe de un objeto pesado, como un martillo, la matriz detiene temporalmente el crecimiento de la uña. Esa pausa hace que las proteínas ya no están conectadas. Entonces, la parte nueva de la uña que comienza a crecer no está conectada a la parte anterior, por lo que la uña termina desprendiéndose.

Este tipo de accidentes provocan un hematoma subungueal, es decir, una hemorragia debajo de la uña. Por lo general, provoca síntomas como dolor intenso y palpitaciones a medida que la  sangre se acumula debajo de la uña. A menos que también tengas huesos rotos o daños en el lecho ungueal o en los tejidos circundantes, esta lesión no suele ser preocupante.

El síntoma más común es dolor intenso y palpitante, provocado por la presión de la  recolección de  sangre. Muy probablemente también se produzca una coloración de color oscuro (rojo, granate o púrpura-negro) debajo de toda o parte de la uña afectada y sensibilidad e hinchazón de la punta del dedo perjudicado.

Si sufriste un golpe fuerte en un dedo de la mano o de los pies, busca atención médica inmediata o dirígete a la sala de emergencias. Debes hacer esto en caso de que tenga huesos rotos o daños graves en el lecho ungueal o en los tejidos adyacentes.

Luego de sufrida la lesión, puede tomar varias semanas para que la uña se caiga por completo y aunque vuelve a crecer, dependiendo de qué uña se cayó, tomará de seis meses a dos años para que la uña tenga una regeneración completa.