A principios de esta semana, diversos medios especializados en criptomonedas divulgaron la noticia de que la sucursal portuguesa del banco español Santander, Banco Santander Totta, estaba bloqueando transacciones relacionadas con el Bitcoin.

En este sentido, la institución financiera comenzó a bloquear estas transacciones mientras reclamaba que las casas de cambio de criptomonedas estaban operando con productos financieros no regulados. Después de una reacción violenta, el banco aparentemente ha cambiado su postura y ahora está procesando estas transacciones.

Santander Totta estaba bloqueando transacciones hacia y desde populares casas de cambio de criptomonedas como Bitstamp y Coinbase. Un empleado incluso reveló la existencia de una directiva interna destinada a bloquear transacciones utilizando el IBAN de Coinbase. En la Unión Europea, el Banco de Portugal (BdP), el banco central del país, autoriza estas operaciones.

La decisión de la entidad financiera obligó a algunos de sus clientes a cambiar de banco, mientras que otros pidieron a la organización de protección al consumidor DECO que interviniera. En respuesta, el regulador del consumidor de Portugal criticó al banco por su movida, declarando que no tiene ninguna base legal conocida para bloquear transacciones relacionadas con criptomonedas.

El contragolpe obligó al banco a enviar a la prensa una actualización de la situación, aclarando que no ha adoptado ninguna medida contra las criptomonedas o sus usuarios. El banco agregó que supervisa las operaciones de sus clientes para asegurar que cumplan con la normativa aplicable.

Según la publicación del medio local ECO, Santander Totta cambió de postura, ya que al menos un cliente confirmó que podía transferir fondos a Coinbase. Esto parece ser una victoria para el Bitcoin en el país, ya que según la publicación el banco está permitiendo transacciones desde y hacia los negocios de intercambio de criptomonedas.

Varios bitcoiners ya estaban firmando una petición que se enviaría al parlamento portugués una vez que tuviera 1.000 firmas. La petición alegaba que la medida de Santander Totta pretendía mantener a Portugal “en la Edad Media” y acusaba al banco de no actuar en interés de sus clientes.

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