Tierra Luna

Durante mucho tiempo la humanidad ha responsabilizado a la luna de muchas cosas que ocurren en la Tierra; una de ellas, es que los grandes terremotos terrestres ocurren durante la luna llena o la luna nueva, cuando la posición de la Tierra está alineada con el sol y la luna, lo que provoca un incremento en la intensidad de los sismos.

La teoría sostiene que debido a que los ciclos lunares afectan las mareas de la Tierra, redistribuye la masa del planeta; esto causa más estrés en las placas tectónicas, que a su vez se mueven, causando un intenso terremoto.

A pesar de que esa idea ha generado un gran debate, recientemente ha surgido evidencia que desacredita esta teoría. La investigadora Susan Hough, del Servicio Geológico de los Estados Unidos, ha proporcionado datos estadísticos para demostrar que no hay forma de que los terremotos estén relacionados con los ciclos lunares.

Después de realizar un análisis detallado de 204 grandes terremotos (magnitud 8 y superiores) del catálogo mundial de terremotos, que se remonta a los años 1600, no encontró pruebas de que las tasas de estos grandes terremotos estuvieran influenciadas por la fase de la luna o incluso la posición de la Tierra en relación con el sol.

La investigadora manifestó que cualquier patrón en los ciclos sísmicos que algunas personas hayan vinculado a las fases de la luna, no es diferente de los tipos de patrones que obtendría si los datos fueran completamente aleatorios.

En los últimos años, se han realizado estudios que muestran que las fuerzas de las mareas modulan ligeramente las tasas de terremotos, lo cual tiene sentido, ya que las mareas crean estrés no sólo en los océanos, sino en la tierra sólida. Al respecto Hough señala:

En algunos casos, esa pequeña fuerza puede ser la gota que derrama el vaso y empuja la falla para provocar un terremoto. Pero es importante entender que esto no tiene ningún valor práctico para la predicción de sismos.

[irp posts=”38458″ name=”3 aplicaciones que te dirán si está a punto de ocurrir un sismo en tu ciudad”]

Exactamente dónde y cuándo ocurren los terremotos es un proceso aleatorio, una realidad científica que a menudo frustra a las personas que prefieren buscar patrones y pistas para advertir eventos catastróficos. La principal fuerza impulsora detrás de los terremotos es el movimiento de las placas tectónicas, nada más.

La investigadora concluye señalando que si entre los más de 200 terremotos que se analizaron en el estudio, 20 o 30 hubieran ocurrido  en luna llena, eso habría sido realmente significativo. Pero eso no fue lo que mostraron los resultados.