Los resultados de una investigación realizada por científicos del Hospital Brigham and Women’s, sugieren que la ansiedad puede ser un pronosticador temprano de la enfermedad de Alzheimer.

El estudio, que analizó los datos de casi tres centenares de adultos mayores cognitivamente normales, con edades comprendidas entre 62 y 90 años, encontró que a medida que las proteínas asociadas con la enfermedad de Alzheimer, beta amiloide y tau, se acumulan en el cerebro de las personas, tienden a volverse más ansiosas.

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Ya en investigaciones previas se sugirió que la depresión y otros cambios en la salud mental, podrían ser indicadores de la enfermedad, antes de que se manifiesten los signos evidentes de deterioro cognitivo, pero este nuevo estudio encontró que la ansiedad es el síntoma más relacionado.

Aunque la causa exacta de la enfermedad de Alzheimer todavía es esquiva a los científicos, las acumulaciones de proteínas químicamente “pegajosas”, llamadas beta amiloides, adheridas a las neuronas, son un sello distintivo de la enfermedad.

Se cree que los grumos resultantes de esta acumulación proteica, llamados placas, interrumpen las señales en el cerebro, lo que contribuye a la pérdida de la memoria y las funciones cognitivas.

Las placas amiloides comienzan a acumularse mucho antes de que los síntomas clásicos más obvios del Alzheimer, en particular los problemas para recordar información, comiencen a aparecer en los pacientes.

Aunque mucho más sutiles, los cambios en la personalidad y el estado de ánimo, también son marcadores comunes de que alguien padece la enfermedad.

Los investigadores compararon autoinformes sobre 30 síntomas de depresión, incluidos los relacionados con la ansiedad; además, con imágenes de escáneres cerebrales pudieron determinar la acumulación de placas de proteínas.

Al analizar los cambios en ambos tipos de datos en el transcurso de cinco años, el equipo descubrió que a medida que los cerebros se obstruían más con las proteínas dañinas, la ansiedad también aumentaba de forma pronunciada, más que cualquiera de los otros síntomas de depresión.

Al referirse a los resultados de la investigación, la Dra. Nancy Donovan, autora principal del estudio, expresó:

Esto sugiere que los síntomas de ansiedad podrían ser una manifestación de la enfermedad de Alzheimer antes de la aparición de las señales evidentes de deterioro cognitivo. De corroborarse nuestros hallazgos y confirmar la ansiedad como un indicador temprano de la enfermedad, sería importante no sólo identificar a las personas desde el principio, sino también tratarlas y potencialmente ralentizar o prevenir el proceso de la enfermedad, en sus primeras etapas.

En la actualidad se estima que a nivel global, más de 46 millones de personas padecen de la enfermedad de Alzheimer y algunas proyecciones sugieren que esa cifra podría triplicarse para el 2050.