Delfin Muerto

Un fenómeno que se ha venido presentando desde mediados de diciembre de 2017 ha desconcertado a científicos y conservacionistas, ya que diariamente ha aparecido en la bahía de Sepetiba, una zona costera ubicada a unos 45 kilómetros al oeste de Río de Janeiro, los cadáveres de 4 o 5 delfines. Lo más incomprensible es que lo que ha provocado estas muertes permanece como una incógnita.

Hasta el momento, se han contabilizado más de cien cadáveres de delfines. Esto significa que la población local de delfines ya ha sido diezmada, ya que las estimaciones muestran que hay unos ochocientos delfines viviendo en esas aguas.

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Cualquiera que sea la aflicción que está matando a estos delfines, parece estar afectando a todos por igual, incluyendo machos, hembras y cachorros en igual proporción. Los biólogos marinos están trabajando arduamente para determinar si los delfines están muriendo por la acción de un patógeno.

Las ONG locales de conservación, como el Instituto Boto Cinza y SOS Botos, están examinando la piel, la sangre y los huesos de los cadáveres encontrados en la playa, y los científicos especulan que una bacteria o virus es el culpable.

Un rasgo que todos estos delfines parecen compartir, es que muestran una semblanza muy debilitada, después de lo que parece haber sido un largo sufrimiento. También muestran múltiples lesiones profundas en la piel. Los biólogos marinos han declarado que estos síntomas nunca antes se han visto en esta población de delfines.

Leonardo Flach, coordinador jefe del Instituto Boto Cinza, comenta al respecto: “Si se confirma que se trata de una enfermedad relacionada con patógenos, entre el 70 y el 80 por ciento de la población podría morir.”

Es frecuente que los delfines vivan en grupos de hasta 200 individuos; su naturaleza propia les hace tener relaciones cercanas, y una enfermedad contagiosa podría ser devastadora. Se esperan resultados de laboratorio a fines de enero.

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Mientras tanto, los conservacionistas están realizando grandes esfuerzos para convencer a las autoridades locales de que esta especie de delfines grises, debería declararse en peligro de extinción. Por el momento, no hay datos suficientes para hacer una estimación definitiva sobre el número de estos delfines, por lo que no se ha otorgado el estado de peligro.

Esta situación amerita el establecimiento rápido de un santuario marino, donde los científicos puedan proporcionar condiciones altamente monitoreadas, en un intento de salvar a la población local de delfines, que es una de las más densas y numerosas del mundo.

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