Apple Francia Demanda Obsolecencia Programada

Las autoridades francesas están investigando si Apple ha ralentizado deliberadamente los iPhones antiguos para aumentar las ventas de sus nuevos modelos, según un informe de la agencia de noticias local AFP. La medida surge como consecuencia de una denuncia presentada por un grupo de consumidores franceses, llamado HOP, que hace campañas contra la obsolescencia programada y que presentó una denuncia contra Apple el pasado mes de diciembre.

La obsolescencia programada es ilegal en Francia en virtud de una ley de 2015 que prohíbe el uso de técnicas por las que la persona responsable de la comercialización de un producto busca reducir deliberadamente su duración para aumentar la tasa de sustitución.

La ley castiga a los infractores con una pena máxima de dos años de prisión y hasta el 5% de la facturación anual de una empresa. El informe de AFP cita una fuente judicial que afirma que la fiscalía de París, específicamente la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión de Fraudes, abrió una investigación preliminar contra Apple el 5 de enero, por “obsolescencia programada” y “engaño”.

Diversos medios de tecnología han intentado contactar a Apple para obtener comentarios al respecto, sin embargo, la empresa no se ha pronunciado aún.

El pasado mes de diciembre, Apple respondió públicamente a las denuncias sobre la supuesta ralentización de los iPhones más antiguos, afirmando que estaba gestionando el rendimiento con el fin de prolongar la vida útil de los dispositivos, evitando las detenciones inesperadas causadas por baterías más antiguas que no son capaces de manejar los picos de potencia de procesamiento.

Posteriormente, se disculpó por no ser más transparente acerca de cómo maneja el rendimiento de los iPhones con baterías más antiguas, y comenzó a ofrecer una batería de reemplazo para los viejos dispositivos afectados con un costo menor de US$ 29. Por su parte, en una declaración, Laetitia Vasseur, co-fundadora y delegada general de HOP, dijo:

Todo está orquestado para obligar a los consumidores a renovar sus teléfonos inteligentes. Sin embargo, a más de 1.200 euros el teléfono, más que un salario mínimo mensual, estas prácticas son inaceptables y no pueden quedar impunes. Es nuestra misión defender a los consumidores y al medio ambiente contra estos residuos organizados por Apple.

En su campaña contra la obsolescencia programada, el grupo HOP también aboga por una mayor transparencia de las empresas y por que las actualizaciones de software sean reversibles, así como por que los fabricantes de teléfonos inteligentes ofrezcan dispositivos con baterías extraíbles.

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