Incendio

Aunque existen relatos aborígenes ancestrales que afirman que las aves de rapiña del norte de Australia provocan incendios intencionalmente, con el fin de sacar a sus presas de las madrigueras y de este modo facilitar su captura, ha habido un gran escepticismo sobre el tema.

Ahora, un nuevo estudio ha documentado varias observaciones indígenas y no indígenas de esta astuta táctica, sugiriendo que las cometas negras (Milvus migrans), las cometas silbadoras (Haliastur sphenurus) y los halcones marrones (Falco berigora), de hecho están provocando incendios en las sabanas tropicales australianas deliberadamente.

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De confirmarse esta observación, implicaría que los humanos no son los únicos animales que han utilizado el fuego para sus propios fines.

Si bien era bastante claro para los investigadores y los pueblos indígenas que las aves estaban desencadenando incendios, las sugerencias de que lo estaban haciendo intencionalmente habían provocado suspicacia.

A fin de autenticar el sorprendente comportamiento aviar, el ornitólogo Robert Gosford comenzó a investigar la extraña conducta, llegando a documentar 20 relatos de testigos presenciales.

Los observadores informaron que las aves, trabajando solas o en conjunto, ayudan a propagar incendios naturales que son comunes en el árido paisaje. Lo hacen recogiendo material en llamas y trasladándolo a parcelas vírgenes de pastizales.

De acuerdo con los relatos de los testigos presenciales, las sagaces aves luego esperan en las cercanías de las llamas, hasta que puedan ver animales pequeños que intentan escapar, momento en el cual entran en picado para cazarlos.

Esta estrategia es ampliamente conocida entre los lugareños que habitan en el Territorio del Norte de Australia y con frecuencia se representa en las ceremonias sagradas.

El nuevo hallazgo podría tener implicaciones en la forma en que las autoridades australianas abordan los incendios forestales y podría explicar por qué algunos incendios en la región parecen extenderse inesperadamente de un área a otra.

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En referencia las implicaciones de la investigación realizada, Robert Gosford comentó:

Aunque los guardabosques aborígenes y otras personas que se encargan de hacerle frente a los incendios forestales tienen en cuenta los riesgos planteados por esta conducta observada en las aves de rapiña, que provocan quemaduras controladas sobrepasando los límites que imponen los cortafuegos, el escepticismo oficial sobre la realidad de la propagación de incendios aviares, obstaculiza una planificación eficaz para la gestión y restauración del paisaje.

De mantenerse el comportamiento, sería la tercera causa conocida de incendios forestales, después de los rayos y el comportamiento humano. Si bien los incendios que salen fuera de control pueden representar un serio peligro para las personas, los incendios naturales son un fenómeno vital en los ecosistemas donde ocurren.

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