Larva

Típicamente, los prodigiosos saltos que pequeños insectos pueden dar, son accionados por sus alargadas patas; sin embargo, en las primeras etapas de su desarrollo, muchas larvas de insectos tienen cuerpos parecidos a gusanos, sin patas, lo que puede limitar su capacidad de dispersarse o escapar de la depredación.

Pero tal como afirma el decir popular, la naturaleza es sabia y encuentra maneras sorprendentes de superar las adversidades. Tal es el caso de la larva de mosquito gris (Cecidomyiidae: Asphondylia sp.), un diminuto insecto capaz de dar saltos de hasta 30 veces su longitud corporal.

En vez de piernas, este insecto utiliza un mecanismo de control hidrostático para lanzarse al aire. La larva tiene un cuerpo blando y generalmente se arrastra como un gusano; sin embargo, también puede enrollarse en forma de lazo, enganchando su extremo anterior en una protuberancia justo debajo del segmento de su cabeza.

Una vez en esta posición, las larvas del mosquito comenzarán a comprimirse debido a la hinchazón en el tercio posterior de su cuerpo, provocado por el bombeo de fluido, lo que provoca la acumulación de presión hidrostática. Cuando esta tensión se libera, el tercio posterior hidrostáticamente presurizado del cuerpo del mosquito, actúa como una pierna, empujando y lanzando el mosquito al aire.

Durante este salto, las larvas de un mosquito pueden alcanzar una velocidad de 1,1 metros por segundo, alcanzar una aceleración aproximada de 104 m/seg2, y saltar entre 20 y 30 veces su longitud corporal; en una escala humana, la distancia del salto sería de unos 60 metros.

Se tiene la percepción generalizada que las larvas son organismos que se desarrollan en espacios confinados, con poco espacio para movilizarse; sin embargo, ¿por qué habría evolucionado esta fenomenal habilidad para saltar?

Se pueden encontrar algunas respuestas al examinar el historial de vida de especies estrechamente relacionadas, como los mosquitos grillos, que se reproducen poniendo sus huevos en las hojas de las plantas. La planta hospedadora desarrolla una hiel alrededor de las larvas en desarrollo, proporcionando un hogar relativamente seguro. Las larvas están restringidas dentro de la hiel hasta que emergen de ésta, caen al suelo y saltan para encontrar un hábitat más adecuado para completar su maduración.

La investigadora Grace Farley, gerente del Laboratorio Patek en la Universidad de Duke, en referencia a esta interrogante señala: “Este comportamiento podría ser una retención evolutiva; las larvas podrían no necesitar más este comportamiento, pero aun así tienen la capacidad de hacerlo.”

Sorprendentemente, este mecanismo de saltos basados en un mecanismo hidrostático funciona muy bien para organismos de cuerpo blando y parece ser utilizado por muchas larvas, así como otros organismos adultos como los gusanos nematodos.

Los investigadores siguen realizando esfuerzos para ampliar nuestra comprensión de las capacidades locomotoras de las larvas y esperan continuar explorando la evolución de este comportamiento y mecanismo en otras especies.