Cuando se trata de la vida animal en la Tierra, el oxígeno es una necesidad básica. La subsistencia de los organismos más diminutos, pasando por aves, gatos domésticos, gorilas, grandes tiburones blancos y los humanos, depende de la simple molécula biatómica, la cual es esencial para el éxito de la respiración celular.

Un equipo de científicos de la Red Global de Oxígeno Oceánico (GO2NE), un colectivo de investigadores convocados por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de las Naciones Unidas, realizo la más grande y completa revisión de los niveles de oxígeno, tanto en aguas oceánicas como costeras, llegando a alarmantes conclusiones.

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Los investigadores evidenciaron que los niveles de oxígeno en océanos y mares están disminuyendo rápidamente. Los últimos datos muestran que las extensiones carentes de oxígeno en el océano abierto se han multiplicado por cuatro en el último medio siglo. Desde 1950, las zonas de bajo oxígeno incluyendo estuarios, bahías y otros cuerpos de agua costeros se han multiplicado por 10.

La gran mayoría de los ecosistemas en el océano dependen de niveles suficientes de oxígeno. A medida que estos niveles de oxígeno continúan disminuyendo, se incrementa la posibilidad que los ecosistemas y las cadenas alimentarias se vean afectadas de diversas maneras, sin descartar un nefasto proceso de extinción masiva a largo plazo y las graves consecuencias directas que afectarían a los cientos de millones de personas cuyo sustento depende del mar.

El proceso de desoxigenación oceánica es consecuencia directa del cambio climático causado por la quema de combustibles fósiles a gran escala, ya que las aguas más cálidas contienen menos oxígeno. Las llamadas zonas muertas en las costas, también se ven afectadas por la gran cantidad de fertilizantes contenidos en las aguas residuales emanadas de la tierra hacia los mares, lo que se conoce como escorrentía agrícola.

La ecologista marina Denise Breitburg, del Centro de Investigación Ambiental Smithsonian, expresa: “La disminución en el oxígeno del océano se encuentra entre los efectos más graves de las actividades humanas en el medio ambiente de la Tierra.”

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Los efectos combinados del cambio climático y la carga exacerbada de la escorrentía, aumentan enormemente el número y el tamaño de las zonas muertas en el mar abierto y las aguas costeras, donde el oxígeno es demasiado bajo para soportar la mayoría de la vida marina.

La única solución, manifiestan los científicos, es abordar de manera agresiva el cambio climático y la escorrentía. Los responsables de la formulación de políticas deben desarrollar mejores estrategias para mantener el exceso de fertilizantes fuera de las cuencas hidrográficas, y los gobiernos deben reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero; de otro modo nos estaremos enfrentando a un escenario que podría ser calificado como catastrófico.

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