En el transcurso de las últimas dos décadas, las series televisivas forenses han sido muy populares, mostrando la importancia de la evidencia forense a los telespectadores. “CSI: Crime Scene Investigation”, es el título de una serie estadounidense que comenzó a trasmitirse en el año 2000, y su trama se basa en la investigación de la escena del crimen por parte de la policía.

El fenómeno según el cual las series de televisión forense influyen en el espectador recibe el nombre de “efecto CSI”; un estudio psicológico realizado por investigadores de la Universidad de Johannes Gutenberg de Maguncia, Alemania, examina la cuestión de si los delincuentes podrían sacar provecho de ver dramas de este tipo.

El Dr. Andreas Baranowski, académico del Departamento de Psicología de la JGU y líder de la investigación, comentó: “Durante muchos años, se presumió que existen ciertos vínculos en este sentido, aunque sin estudios apropiados que soporten tales afirmaciones”.

A fin de determinar si existe alguna vinculación entre ver dramas de ciencia forense y una mejor capacidad de un delincuente para salirse con la suya, los investigadores llevaron a cabo un estudio que comprendía cuatro investigaciones separadas, con el objetivo de conseguir los hallazgos más confiables posibles.

Inicialmente los psicólogos analizaron las estadísticas de las bases de datos del FBI y su equivalente alemán, el Bundeskriminalamt (BKA), y compararon las tasas de detección de delitos ocurridos durante los años anteriores y posteriores al lanzamiento de la serie televisiva.

En segundo lugar, 24 delincuentes convictos fueron interrogados sobre su opinión sobre series como CSI, y si consideraban que tales programas televisivos son útiles para encubrir un crimen y de este modo evitar el enjuiciamiento.

En tercer lugar, se les solicitó a un grupo de fanáticos de las series de crímenes y a un grupo de control conformado por personas que no veían el programa, a que ficticiamente asumieran el rol de un criminal y trataran de eliminar las huellas de la escena del crimen de un delito simulado. Finalmente, una muestra de 120 sujetos tuvo que limpiar la escena de un posible asesinato usando un modelo especialmente preparado.

En general, los investigadores no encontraron ninguna conexión entre ver dramas forenses y la capacidad de evitar con éxito la detección después de cometer un crimen.

Sin embargo, los investigadores observaron en la cuarta parte del experimento, que los sujetos masculinos se desempeñaron mejor que las mujeres, y los sujetos más jóvenes mejor que mayores; también se evidenció que los sujetos mejor educados obtuvieron mejores resultados que los sujetos con estudios menos instruidos. Los participantes del estudio que trabajan en profesiones técnicas, principalmente hombres, parecen tener ciertas ventajas cuando se trata de ocultar crímenes.