Recientemente una nueva tendencia de salud se abre paso; se trata del consumo de agua que no ha sido tratada, filtrada o procesada de ninguna manera, lo que se conoce como agua cruda.

Si bien el agua no filtrada y no tratada, proveniente de un manantial natural puede sonar como un elixir, los expertos en salud advierten que la moda de ingerir la llamada agua cruda, podría terminar con una visita al médico, o algo peor.

Entonces surge la interrogante ¿es seguro tomar agua cruda?

La tendencia de consumir agua cruda, a veces llamada el “movimiento de conciencia del agua”, nace de preocupaciones legítimas sobre el plomo aún presente en algunos suministros de aguas municipales, y la paranoia infundada sobre el fluoruro agregado al agua del grifo.

Quienes apoyan el consumo de esta agua argumentan que tiene un sabor más fresco, una mejor “sensación en la boca” y una variedad de bacterias probióticas beneficiosas que no se obtienen en el agua del grifo.

Pero Uttam K. Saha, del Laboratorio de Servicios Agrícolas y Ambientales de la Universidad de Georgia, indica que aunque el agua cruda podría tener algunos probióticos o bacterias benéficas, también contiene muchos organismos causantes de enfermedades, virus, heces de animales y carcinógenos. De particular preocupación es la giardiasis, una dolencia intestinal parasitaria comúnmente conocida como fiebre del castor.

Agua cruda (izquierda) y agua potable (derecha).

El agua cruda o agua no esterilizada, embotellada directamente de un manantial natural, se está convirtiendo en un artículo solicitado en California y otras partes de los Estados Unidos.  El agua, puede venderse por alrededor de $ 40 por una jarra de vidrio de 2.5 galones. Sus proveedores aseguran que está libre de cualquier proceso de filtración, cloración y fluoración, que eliminan los probióticos naturales del agua.

Sin embargo, la gente realmente no sabe a ciencia cierta qué es lo que está comprando; esta agua cruda podría estar contaminada con escorrentía agrícola, o cualquier cantidad de químicos o parásitos.

El Dr. Jamin Brahmbhatt, señala: “La razón por la que no tenemos muchas de las enfermedades que se ven en los países del tercer mundo, se debe a nuestro sistema de purificación de agua; estoy plenamente convencido que son mayores los riesgos para la salud que el consumo de esta agua puede acarrear, que los supuestos beneficios”. 

El Centro de Control de Enfermedades (CDC) señala en un comunicado: Estados Unidos disfruta de una de las aguas potables más seguras del mundo. Cuando el país comenzó a desinfectar el agua a principios del siglo XX, se pudo evidenciar  una disminución dramática de enfermedades como la fiebre tifoidea y el cólera.

Es alarmante que las personas rechacen el hecho que el agua tratada es segura y saludable, asegura el Dr. Brahmbhatt y agrega: “Hay miles de millones de personas que desearían tener acceso a agua limpia para aumentar su esperanza de vida y salud; sin embargo, la inexplicable tendencia de consumir agua sin tratar va en la dirección opuesta.”