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La diseminación de células cancerígenas durante las etapas más tempranas del cáncer de mama procede a través de mecanismos poco conocidos, pero se da por sentado que la diseminación y la metástasis ocurren cuando los tumores agresivos avanzados adquieren mecanismos invasivos.

Sin embargo, un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina Monte Sinaí en Nueva York, revela que las células inmunes normales llamadas macrófagos, que residen en el tejido mamario saludable, juegan un papel importante para ayudar a las células de cáncer de mama a abandonar el seno y dirigirse a partes del cuerpo, creando la posibilidad de desarrollar metástasis antes de que se haya desarrollado un tumor.

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Los macrófagos tienen una marcada influencia en el desarrollo de la glándula mamaria, regulando cómo los conductos galactóforos se ramifican a través del tejido mamario. Muchos estudios también han demostrado la importancia de los macrófagos en la metástasis, pero hasta ahora, sólo en los modelos de tumores grandes avanzados.

Mediante el análisis de muestras humanas, tejidos de ratones y organoides mamarios (versiones miniaturizadas y simplificadas del tejido mamario generados en el laboratorio), los investigadores evidenciaron que en las lesiones cancerígenas prematuras, los macrófagos son atraídos por los conductos mamarios, donde desencadenan una cadena de reacción que permite la propagación de las células cancerosas tempranas del pecho a otras partes del cuerpo, lo que potencialmente podría resultar en metástasis.

Los hallazgos de este estudio podrían eventualmente ayudar a reconocer biomarcadores para identificar pacientes con cáncer que pueden estar en riesgo de portar células metastásicas debido a estos macrófagos y potencialmente derivar en el desarrollo de nuevas terapias que prevengan la metástasis temprana del cáncer.

En referencia al estudio, la Dra. Miriam Merad, del programa de Inmunología del Cáncer en el Instituto Tisch en la Escuela de Medicina Icahn en la Universidad Monte Sinaí, explicó: “El tratamiento temprano de pacientes de alto riesgo, puede prevenir la metástasis mortal mejor que el estándar actual de tratar la enfermedad metastásica sólo una vez que ha ocurrido.”

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Al identificar qué macrófagos controlan específicamente la diseminación temprana, los investigadores esperan detallar más cómo las células cancerosas diseminadas temprano interactúan con estas células inmunes.

Al respecto de los resultados obtenidos del estudio, el Dr, Julio A. Aguirre-Ghiso, coautor de la investigación, manifestó: “Aquí, hemos identificado cómo los macrófagos y las células cancerosas tempranas forman un microambiente de diseminación temprana y demostramos que al interrumpir esta interacción, podemos prevenir la propagación y finalmente la metástasis mortal.”

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