Personas Ruborizadas

Después de una estresante semana, tomar un trago es quizá una de las costumbres más arraigadas de nuestros días.  Sin embargo, esta trivialidad para algunos representa una verdadera incomodidad, pues después de ingerir unas bebidas alcohólicas, sus rostros se tiñen de rojo, un efecto que se conoce como síndrome de rubor asiático.

Es bien sabido que el alcohol es una sustancia tóxica para el cuerpo, por lo que genera una reacción de descarga. Cuando una persona ingiere alcohol, el cuerpo trata de transformarlo en algo no tóxico, lo que se conoce como metabolización. Este proceso de descomposición se lleva a cabo en el hígado, e inicia con la acción de la enzima alcohol deshidrogenasa (ADH) que convierte el alcohol en acetaldehído; posteriormente la enzima acetaldehído deshidrogenasa (ALDH2), descompone el acetaldehído en compuestos inocuos, como ácido acético, el principal componente del vinagre.

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Algunas personas portan mutaciones en ADH o ALDH2 o en ambos. Algunas mutaciones en ADH aumentan sus habilidades y, como resultado, se produce más acetaldehído. Otras mutaciones en ALDH provocan reacciones más lentas o disfuncionales, y el acetaldehído se acumula en el cuerpo. En ambos casos, la acumulación de acetaldehído provoca enrojecimiento facial, producto de la dilatación de los vasos sanguíneos, así como náuseas y aumento de la frecuencia cardíaca, a medida que el cuerpo reacciona contra el acetaldehído.

Las mutaciones en ADH y ALDH que causan la reacción de enrojecimiento rara vez se encuentran en personas de origen europeo o africano, Sin embargo es muy frecuente en personas de ascendencia asiática. Por ejemplo, hasta el 30% de los asiáticos orientales tienen ALDH deficientes.

Debido a las diferencias genómicas, el 80 por ciento de los asiáticos tiene una enzima ADH hiperactiva. Por lo tanto, descomponen el alcohol en acetaldehído muy rápidamente, incluso hasta 100 veces más rápido. Por otro lado, la mayoría de los asiáticos tienen una variante inactiva de la segunda enzima hepática ALDH2 antes mencionada. Esto significa que el subproducto acetaldehído tarda mucho más en eliminarse de su sangre.

La acumulación de acetaldehído es lo que hace que los vasos sanguíneos se dilaten y la cara se ponga roja, el llamado “síndrome de rubor asiático”. Pero el problema va más allá de la mera afectación estética: el acetaldehído es más tóxico que el alcohol y es un conocido agente cancerígeno.

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El Dr. Tan Ek Khoon, consultor Asociado en el Departamento de Cirugía Hepática y Trasplante del Hospital General de Singapur, manifiesta:

Si eres asiático y bebes alcohol frecuentemente, es posible que tengas un mayor riesgo de contraer úlceras estomacales,  esofágicas o úlceras pépticas, debido a la incapacidad genética para procesar eficazmente el acetaldehído, un subproducto tóxico del metabolismo del alcohol.

Estudios muestran que las personas con mutaciones de ADH o ALDH que provocan la acumulación de acetaldehído en el cuerpo, son menos propensas al abuso de alcohol, probablemente debido a los incómodos efectos secundarios. No sería extraño que esta sea la razón de las notables bajas tasas de alcoholismo en el este asiático.

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